Peritaje técnico sobre las torres públicas que colapsaron en Caraballeda expone graves fallas de construcción y acero defectuoso tras los terremotos de junio, reveló CNN. Una investigación técnica multidisciplinaria destapó este domingo 8 de noviembre de 2026 una cadena de deficiencias estructurales que habrían sellado el destino de 15 torres de vivienda pública en Caraballeda. Ailin Quiroz acudió a la costa inmediatamente después de las sacudidas telúricas para rescatar a su hermana, pero únicamente halló una montaña colosal de escombros donde antes se erguía su edificio residencial de 13 pisos.
La ciudadana escaló entre los bloques durante horas sin hallar pistas de sus siete allegados, formulando la interrogante que hoy martiriza a los deudos: las razones por las cuales esas estructuras multifamiliares se desplomaron por completo mientras otras edificaciones privadas de gran altura se mantuvieron en pie.
El análisis de CNN y las violaciones a la norma de sismorresistencia
A través de un exhaustivo examen de fotografías, planos y grabaciones recopiladas tanto en la fase constructiva original como en las ruinas actuales, la cadena CNN constató que severas irregularidades operativas pudieron disparar la letalidad del desastre.
En tal sentido, las evidencias gráficas demostraron que los obreros colocaron de forma errónea los estribos de acero, piezas metálicas transversales destinadas a amarrar las columnas y contener el concreto bajo esfuerzos sísmicos extremos.
A este respecto, las imágenes documentaron posibles transgresiones directas a las normativas de edificación en cinco complejos habitacionales levantados por el Estado en la parroquia Caraballeda, sector donde se desplomaron los 15 edificios.
Aunado a esto, las inspecciones fotográficas en tres de esos urbanismos exhibieron una corrosión acelerada en las cabillas, manifestación que los especialistas asocian directamente al vaciado de mezclas de cemento de deficiente calidad.
El ingeniero estructural Kit Miyamoto, quien lideró recorridos de peritaje en la capital venezolana y en La Guaira, sentenció con crudeza la mecánica del siniestro: «Así es como falla una estructura de concreto cuando no se construye correctamente».
Asimismo, el Ministerio de Obras Públicas y una comisión especial que encabeza Francisco Garcés evalúan muestras de materiales y parámetros físicos en cerca de 100 inmuebles del eje costero para certificar su habitabilidad.
La génesis de la OPPPE, la prisa de 2012 y el drama de los materiales
Los contratos sin licitación y la cercanía a la falla marina
Por otra parte, la historia de estas torres hunde sus raíces en las órdenes ejecutivas que impartió el presidente Hugo Chávez en 2011 para reubicar a damnificados de las inundaciones de 2010.
Las autoridades asignaron la edificación de los desarrollos costeros, emplazados a escasa distancia de la activa falla geológica de San Sebastián, a la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPPPE), entidad que dirigía el arquitecto Francisco Sesto.
En consecuencia, las constructoras levantaron los edificios en apenas 12 meses, impulsadas por la meta presidencial de entregar 200.000 viviendas a lo largo del año 2012 mediante jornadas laborales ininterrumpidas de tres turnos diarios.
Lucas Pou, quien ejerció como directivo de la OPPPE, admitió a CNN que la institución adjudicaba contratos de forma directa y sin licitaciones amparándose en decretos de excepción, aunque precisó que no intervino en las obras de Caraballeda.
Dicha celeridad dejó huellas críticas en el litoral guaireño, donde el 63 % de las torres gubernamentales colapsó durante los terremotos, empujando a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a suspender formalmente a la OPPPE en febrero, meses antes de las sacudidas.
Sesto evitó atender los requerimientos informativos de CNN, pero declaró a The New York Times que no juzga periodísticamente adecuado focalizar la atención en las torres públicas cuando también sucumbieron cientos de inmuebles privados.
La falla de los 90 grados y las mezclas adulteradas
Por añadidura, la reglamentación venezolana de 2006 exigía doblar los estribos de acero en ángulos estrictos de 135 grados para garantizar que las vigas confinaran los núcleos de concreto sin reventar durante las ondas telúricas.
Sin embargo, los peritajes de CNN sobre más de 40 piezas audiovisuales confirmaron que los constructores doblaron los ganchos a 90 grados en complejos como el OPPPE 27, un defecto que nunca corrigieron antes del vaciado y que provocó la caída de sus cuatro bloques 14 años después.
Los ingenieros Jeffrey Dowgala y Terrence Paret, peritos de la firma Wiss, Janney, Elstner Associates, advirtieron que la falta de amarre adecuado y la incorrecta separación entre cabillas anulan la ductilidad del edificio frente a sacudidas de magnitud 7,0 o superiores.
En tal contexto, antiguos trabajadores confesaron a The New York Times que los capataces ordenaban diluir los componentes mezclando agregados no aptos para estirar el rendimiento del material, careciendo además de muros de corte perimetrales.
Dichas anomalías técnicas coinciden con los reclamos vecinales formulados durante años por filtraciones de aguas negras, agrietamientos espontáneos de pisos y el desprendimiento de techos que ya en octubre de 2025 hirió a una inquilina en el OPPPE 26.
Con información de CNN
