Valencia, 6 de noviembre de 2026-. Condenaron a 200 años de prisión al líder de una secta en Kenya por estar involucrado en la muerte de 191 personas.
El líder de una secta en Kenia, Paul Mackenzie, fue condenado a 200 años de prisión por la muerte de 191 personas, la mayoría niños, en una campaña de ayunos forzados y abusos cometidos en el bosque de Shakahola.
La sentencia fue dictada este viernes por el Tribunal Superior de Mombasa, donde también fueron condenadas más de dos docenas de personas vinculadas al caso.
Mackenzie, fundador de la Iglesia Internacional Buenas Nuevas, recibió 100 años de cárcel por las muertes provocadas por inanición y otros 100 años por los homicidios directos.
El caso conmocionó a Kenia por la dimensión de los abusos y el uso de creencias religiosas para someter a los seguidores. Las víctimas fueron convencidas de abandonar sus hogares y trasladarse al bosque, donde debían ayunar para acercarse a Dios y prepararse para llegar al cielo.
Condenaron a 200 años de prisión al líder de una secta en Kenya por estar involucrado en la muerte de 191 personas
Durante el proceso judicial, el tribunal determinó que las enseñanzas religiosas de Mackenzie se utilizaron para imponer ayunos y controlar a los integrantes de la congregación.
Los guardias vigilaban los movimientos de los fieles y les impedían abandonar el lugar. Quienes se resistían eran obligados a cumplir las instrucciones.
Los niños fueron especialmente vulnerables. Según las conclusiones judiciales, se les retenía, se les negaba la comida y se les castigaba cuando intentaban alimentarse o escapar.
Las enseñanzas del líder religioso estaban centradas en creencias apocalípticas y predicciones sobre el fin del mundo. Un informe del Senado de Kenia sobre las muertes documentó parte de estas doctrinas.
Mackenzie sostenía que el mundo terminaría en agosto de 2023 y exhortaba a sus seguidores a ayunar para «encontrarse con Jesús».
El plan contemplaba la muerte de niños, jóvenes y mujeres
Las investigaciones revelaron la secuencia de muertes que el líder religioso promovía entre sus seguidores.
De acuerdo con las enseñanzas atribuidas a Mackenzie, los niños debían morir primero, seguidos de los jóvenes y las mujeres. Los hombres, en cambio, debían permanecer con vida el tiempo suficiente para enterrar los cuerpos antes de fallecer.
La jueza Diana Kavedza, encargada de dictar sentencia, describió cómo el acusado utilizaba sermones y escritos para convencer a sus seguidores de que el mundo exterior era malvado.
También les hacía creer que la salvación únicamente podía encontrarse en el bosque de Shakahola, donde debían cumplir las prácticas de ayuno.
Mensajes de WhatsApp vincularon a Mackenzie con sus seguidores
Entre las pruebas presentadas durante el proceso figuraron mensajes extraídos del teléfono del acusado, incluidas conversaciones de WhatsApp.
Estos registros demostraron que Mackenzie mantuvo comunicación con sus seguidores antes de que se trasladaran al bosque.
El líder de la secta había sido declarado culpable de asesinato el mes pasado. La sentencia de 200 años representa el castigo impuesto por las 191 muertes atribuidas a la campaña de inanición y homicidios.
