Especialistas instan a convertir las escuelas en espacios de contención emocional durante el inicio del año escolar tras la huella traumática de los terremotos. El inicio del nuevo año escolar pautado para este lunes 14 de septiembre de 2026 convoca a las comunidades formativas a asumir un compromiso psicológico urgente, luego de que especialistas en salud mental recomendaran transformar cada plantel educativo en un entorno de contención y acompañamiento que facilite la readaptación de niños y jóvenes tras los intensos terremotos que sacudieron la geografía nacional.
Por lo tanto, la presidenta de la Sociedad Venezolana de Psiconeuroinmunología, la psicóloga Stefanía Aguzzi, sugirió flexibilizar el protocolo tradicional de recepción para abrir paso a un periodo de transición paulatino.
Ante este escenario, la especialista enfatizó la importancia de conjugar dinámicas lúdicas de encuentro interpersonal con exigencias curriculares dosificadas, impidiendo que el choque pedagógico abrume a los educandos durante sus primeras jornadas formativas.
La comunicación en el aula, el rol del maestro y la detección temprana de alertas
La directiva gremial subrayó la necesidad de desterrar el tabú que intenta silenciar lo sucedido, argumentando que muchos alumnos carecieron de espacios propicios en sus hogares para exteriorizar la angustia vivida durante los movimientos telúricos:
«Es importante crear espacios para expresarse, si son niños pequeños, a través del dibujo, si son más grandes, a través de la escritura e incluso dinámicas verbales, sin forzar a quienes quieran guardar silencio».
Aguzzi remarcó que el personal docente desempeñará una tarea determinante como modulador conductual en los salones, proyectando calma y certidumbre mediante un tono de voz sosegado, una presencia firme y un dominio asertivo del espacio físico.
Asimismo, la especialista alertó que la escuela funciona como el principal refugio seguro para la infancia, lo que exige a los educadores agudizar la observación para identificar secuelas postraumáticas a tiempo. Manifestaciones conductuales como la hiperactividad repentina, los cuadros agudos de estrés o el aislamiento voluntario representan síntomas inequívocos de afectación que demandan atención profesional inmediata.
El duelo colectivo en las aulas y las directrices para el hogar
Asimilar las ausencias con mesura comunitaria
Por su parte, el retorno formal a las actividades pedagógicas confrontará a numerosos escolares con la dolorosa realidad de la pérdida física, al notar pupitres vacíos de compañeros que perecieron o sufrieron lesiones graves durante los eventos sísmicos.
Al respecto, Aguzzi recordó que la comunidad escolar atraviesa una suerte de duelo colectivo que incluye a los propios educadores, quienes también padecieron pérdidas materiales y familiares significativas. La psicóloga instó a las directivas a manejar este proceso con extrema prudencia, respetando los tiempos internos que requiere cada individuo para asimilar el luto sin presiones emocionales desmedidas.
Rutinas firmes y bloqueo a la sobreexposición digital
Al respecto, la experta extendió recomendaciones específicas a los padres y representantes, recordando que los niños y adolescentes regulan sus estados anímicos a partir de la serenidad que demuestran los adultos a su alrededor. Aguzzi aconsejó restablecer horarios regulares en el hogar para devolverles la sensación de control sobre la cotidianidad, además de restringir tajantemente el consumo continuo de videos, fotografías y noticias alarmistas que mantengan activo el sistema nervioso de alerta.
Los representantes deben mantener una comunicación fluida con los tutores académicos para notificar cualquier eventualidad doméstica o alteración conductual en los menores.
Con información de Unión Radio
