Agosto rompe el récord del mes más cálido de la historia con 16,96 °C y deja los grandes ríos de Europa en mínimos críticos ante una sequía sin precedentes. El Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea confirmó este jueves 10 de septiembre de 2026 que el pasado agosto se convirtió en el mes más cálido jamás documentado en los registros instrumentales del planeta, alcanzando una temperatura media global del aire en superficie de 16,96 °C.
El balance climatológico consolida una tendencia de anomalías extremas que derivó en el verano más ardiente jamás medido en Europa occidental, desatando una severa sequía que redujo el caudal de arterias fluviales esenciales para el comercio y el suministro de agua. Ante este escenario, la superación de los umbrales térmicos vuelve a colocar la crisis ambiental en el centro de las preocupaciones globales, evidenciando un recalentamiento simultáneo en las capas atmosféricas y en las masas oceánicas.
Superación del umbral preindustrial y el récord histórico en Europa occidental
En primer lugar, los parámetros técnicos presentados por el observatorio comunitario reflejan que el promedio de agosto rebasó por 0,85 °C la media del periodo de referencia 1991–2020. En este sentido, la cifra adquiere una relevancia crítica al situarse 1,65 °C por encima de los niveles estimados para la era preindustrial, constituyendo el primer mes que vuelve a romper la barrera de calentamiento de 1,5 °C desde noviembre del año previo.
«Agosto fue tanto el agosto más caluroso como el mes más caluroso jamás registrado. Los datos muestran cómo el cambio climático está impulsando extremos tanto en la atmósfera como en los océanos», advirtió Samantha Burgess, representante del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM / ECMWF), alertando sobre las secuelas que ya experimentan las poblaciones, la economía y la biodiversidad.
Asimismo, la estación estival dejó consecuencias sin precedentes en el territorio europeo, marcando el verano más caluroso en la historia para Europa occidental al promediar 2,54 °C sobre la norma, pulverizando la plusmarca anterior de 2003, cuando la desviación térmica fue de 1,98 °C. En el conjunto general del continente europeo, este periodo se posicionó como el tercer verano con mayores temperaturas, únicamente superado por los registros de 2022 y 2024.
De manera paralela, la seguidilla de olas de calor intensificadas desde mayo desencadenó una sequía generalizada que provocó que ríos clave como el Rin, el Danubio y el Vístula redujeran sus aguas a cotas históricamente bajas en prácticamente la totalidad de sus recorridos.
Calentamiento récord de los océanos y el empuje del fenómeno El Niño
Picos inéditos en las aguas superficiales globales
Por su parte, el boletín mensual de Copernicus documentó marcas alarmantes en la hidrósfera planetaria, señalando que en agosto se computó la temperatura diaria del agua marina superficial más alta de la que se tenga registro fuera de las cuencas extrapolares, con un tope de 21,11 °C.
En cuanto a la media mensual de la superficie marina, el indicador marcó 21,07 °C, rompiendo el récord histórico para cualquier mes de agosto e igualando a marzo de 2024, considerado hasta ahora el mes más caluroso a nivel oceánico general.
Olas de calor marinas y actividad en el Pacífico tropical
Al respecto, la franja costera del Atlántico y la cuenca occidental del Mediterráneo reportaron picos térmicos sin precedentes para un mes de agosto, propiciados por intensas olas de calor marinas. La dinámica en el océano Pacífico tropical reflejó de igual forma valores térmicos excepcionalmente elevados, alimentados por el fortalecimiento progresivo del fenómeno meteorológico El Niño.
Los expertos concluyen que la persistencia de estos desajustes energéticos agrava la frecuencia y letalidad de los eventos climáticos en todo el hemisferio.
Con información de EFE
