Valencia, 20 de agosto de 2026-. Colegio de Ingenieros de Venezuela recomendó no modificar sin estudios previos la estructura de los edificios que sean sometidos a reparaciones tras el doble terremoto.
La recomendación fue planteada por Alfredo Urich, especialista en patología y recuperación de la construcción.
Durante una rueda de prensa en Caracas, Urich expresó preocupación por algunos trabajos realizados en edificios afectados.
El especialista señaló que ciertas reparaciones podrían alterar el comportamiento de las edificaciones ante futuros movimientos sísmicos.
Colegio de Ingenieros de Venezuela recomendó no modificar sin estudios previos la estructura de los edificios que sean sometidos a reparaciones tras el doble terremoto
Urich explicó que las reparaciones deberían restituir las condiciones originales de los elementos estructurales afectados.
A su juicio, los daños puntuales y controlados deben atenderse sin modificar innecesariamente la estructura.
El ingeniero cuestionó trabajos que contemplan aumentar considerablemente el tamaño de algunas columnas.
También mencionó la incorporación de corazas de acero o vigas adicionales en determinadas edificaciones.
Según Urich, estos cambios pueden transformar completamente el comportamiento estructural del inmueble.
Por esa razón, consideró necesario realizar estudios completos antes de ejecutar modificaciones de esa magnitud.
También planteó la necesidad de elaborar un modelo matemático de cada edificio intervenido.
El objetivo sería determinar si las modificaciones mantienen condiciones adecuadas frente a nuevos terremotos.
Más de 11.000 edificios fueron inspeccionados
El Colegio de Ingenieros de Venezuela realizó 11.185 inspecciones en el Área Metropolitana de Caracas.
Las evaluaciones fueron desarrolladas con apoyo de especialistas voluntarios después de los terremotos del 24 de junio.
Según el balance presentado por el organismo, 75 % de las edificaciones recibió etiqueta verde.
Esta clasificación corresponde a estructuras consideradas habitables después de las inspecciones realizadas.
Otro 13 % recibió etiqueta amarilla, correspondiente a edificaciones con determinadas restricciones.
Mientras tanto, 10 % obtuvo etiqueta roja, asociada con condiciones de peligro.
Urich explicó que la mayoría de los daños detectados durante las evaluaciones no fueron estructurales.
Entre las afectaciones más frecuentes mencionó daños registrados en paredes y otros elementos no estructurales.
El especialista también señaló diferencias entre edificios construidos recientemente y estructuras más antiguas.
Piden actualizar las normas sismorresistentes
De acuerdo con Urich, los edificios modernos presentan daños estructurales mínimos en comparación con construcciones antiguas.
El ingeniero relacionó esta diferencia con las normativas actuales sobre construcción y resistencia ante terremotos.
En cambio, señaló que muchas edificaciones levantadas durante las décadas de 1950 y 1960 fueron construidas bajo conocimientos más limitados.
El pasado 10 de agosto, el Colegio de Ingenieros pidió actualizar las normas sismorresistentes del país.
También solicitó revisar la planificación urbana después de los terremotos registrados en junio.
Los movimientos telúricos alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, según la información proporcionada.
El balance de víctimas se acerca a los 6.500 fallecidos.
Además, el Banco Mundial estima en 19.600 millones de dólares los daños físicos directos provocados por los terremotos.
El organismo advirtió que una reconstrucción lenta podría afectar la recuperación económica de Venezuela durante la próxima década.
