La selección de Bélgica rozó la eliminación hasta el minuto 89. En ese instante, el equipo renació al empatar un 0-2 en contra frente a Senegal. Los europeos sobrevivieron, esquivaron un despropósito y sellaron de milagro su clasificación para los octavos de final del Mundial 2026 en el minuto 125. Por lo tanto, el combinado europeo aseguró uno de los compromisos más dramáticos y agónicos en lo que va de la competición internacional.
Youri Tielemans anotó el gol de la victoria mediante un penalti que el árbitro cobró en el minuto 119. El colegiado validó la falta tras revisar el monitor del VAR y el centrocampista belga cobró con éxito para decretar el 3-2 definitivo en el marcador. Actualmente, el cuerpo técnico de los Diablos Rojos respira con alivio tras superar un escenario que amenazaba con un fracaso histórico. En consecuencia, el plantel belga mantiene su presencia en el cuadro definitivo de la Copa del Mundo.
Un planteamiento conservador y la ventaja africana
El director técnico Rudi García mostró un sumo respeto hacia Senegal, algo que su planteamiento sobre el terreno de juego delató por completo. El cuadro europeo tenía el cartel de favorito en los papeles, pero el entrenador no lo demostró en el inicio; el equipo no presionó, retrasó sus líneas en su propio campo y esperó la propuesta del rival. Aunque el estratega proclama públicamente la intención de llegar lo más lejos posible en el torneo, sus decisiones en la cancha contradijeron sus palabras y guiaron inevitablemente al grupo al 0-1 en contra.
Por otra parte, Bélgica generó muy poco peligro en el primer tiempo, más allá de un disparo aislado de Leandro Trossard en los primeros instantes del juego. De igual importancia, el panorama se oscureció notablemente en la segunda mitad. Buscando variantes ofensivas, García dio ingreso a Romelu Lukaku a la vuelta del vestuario, pero el atacante aún no tocaba el balón cuando Ismaila Sarr marcó el 0-2. El delantero senegalés bajó el esférico con un extraordinario control de pecho en velocidad y sacó un remate certero con la derecha a media caída entre la presión de dos defensores. Por consiguiente, el resultado parecía sentenciar el destino de los europeos en esta Copa del Mundo.
La reacción agónica en las postrimerías del partido
A pesar del duro golpe anímico, los Diablos Rojos no se rindieron. De la nada, Lukaku marcó el 1-2 tras aprovechar un pase preciso de Thomas Meunier, devolviendo las esperanzas al banquillo belga. Cuando el reloj marcaba el minuto 89, Trossard envió un centro al área que Tielemans conectó de cabeza, anticipando una salida fatal del guardameta Diaw para lograr el empate. Justo antes de este par de anotaciones, el arquero Thibaut Courtois salvó a su país al negarle el 0-3 a Sadio Mané en un mano a mano clave.
Sin embargo, para el momento de la milagrosa reacción, García ya había retirado del campo a figuras de la talla de Jérémy Doku y Kevin De Bruyne. El técnico dio entrada a Nicolas Raskin y Dodi Lukebakio en un giro ya a la desesperada. Tras forzar el tiempo extra, ambas escuadras afrontaron la prórroga con sumo respeto y precaución. Durante los 30 minutos suplementarios los espectadores vivieron una alta tensión que incluyó una ocasión clara de Mbaye, una conmoción en la cabeza de Moreira y un remate al larguero por parte de Lukebakio. Finalmente, la revisión del VAR otorgó a Bélgica el penalti decisivo que otorgó una clasificación que parecía matemáticamente imposible minutos antes. En conclusión, el cuadro europeo inscribe su nombre en la siguiente fase de la Copa del Mundo.
Con información de EFE
