Valencia, 4 de febrero de 2026-.Economistas analizan una nueva configuración sectorial de la economía venezolana. El economista y consultor Jesús Palacios identificó una nueva configuración sectorial de la economía venezolana para 2026 que podría marcar un punto de inflexión.
Según Palacios, el tradicional enfoque en el petróleo sigue siendo relevante, pero ya no es el único motor del crecimiento económico.
Palacios destaca sectores como la construcción, manufactura, vestido y calzado como susceptibles de reactivarse si se consolida un ambiente de mayor estabilidad.
«El negocio en Venezuela venía muy enfocado en la rentabilización de corto plazo», explicó en entrevista para Unión Radio.
Añadió que ahora “empiezan a darse señales que apuntan a una apuesta más paciente”, con planes productivos a mediano y largo plazo.
Este cambio podría permitir la reapertura de procesos productivos locales, especialmente en bienes básicos.
Palacios también proyecta un buen desempeño para el sector bancario, que en 2025 mostró indicadores de rentabilidad y podría beneficiarse de mayor profundidad financiera este año.
«Es una buena noticia que los bancos hayan retomado el mecanismo de subastas en el mercado cambiario», señaló el economista.
Economistas analizan una nueva configuración sectorial de la economía venezolana
El economista estima que el crecimiento del consumo podría ubicarse en torno al 15% en 2026, impulsando servicios básicos y alimentos.
Estos sectores seguirían captando una porción importante de la demanda interna.
Esta perspectiva va en línea con proyecciones sectoriales que muestran un repunte en diversas ramas de actividad económica a medida que se normalizan ciertas dinámicas de mercado.
Además, la diversificación de la base productiva puede ofrecer nuevas oportunidades de empleo y producción local.
La nueva configuración sectorial también podría reducir la dependencia absoluta de los mercados petroleros tradicionales, abriendo puertas a la expansión industrial y manufacturera.
Tal cambio, según Palacios, requeriría políticas consistentes y confianza de los agentes económicos en la estabilidad macroeconómica.
Perspectivas de crecimiento e inflación
Palacios anticipa que Venezuela podría alcanzar un crecimiento económico de dos dígitos en 2026, muy por encima del rango observado en años recientes.
Asimismo, estima una moderación de la inflación, aunque seguiría situándose en niveles elevados.
Esto, combinada con una reducción de la brecha cambiaria, podría contribuir a mejorar el poder de compra de la población y sostener el dinamismo de los sectores productivos.
Este panorama contrasta con proyecciones más conservadoras que hablan de un crecimiento más modesto alrededor del 2,6 % en 2026, si no hay cambios estructurales profundos.
