Valencia, 2 de febrero de 2026-. Investigadores estudiaron sedimentos lacustres en los Andes colombianos para reconstruir temperaturas desde el Plioceno hasta el Pleistoceno.
El estudio fue publicado en la revista PNAS y revela que los trópicos podrían calentarse más drásticamente que los océanos.
Durante el Plioceno, hace entre 2,5 y 5 millones de años, el planeta tenía niveles de CO2 similares a los actuales.
Trópicos podrían calentarse más rápido según un nuevo estudio
En esa época, la Tierra era entre 2,5 y 4 grados más cálida que hoy.
Groenlandia estaba prácticamente libre de hielo, mientras los trópicos mostraban un aumento más intenso de temperatura.
Los análisis indican que las tierras tropicales se calentaron casi el doble que los océanos durante ese periodo.
El equipo recuperó un núcleo sedimentario de 580 metros en la cuenca de Bogotá en 1988.
Los sedimentos conservan información continua desde finales del Plioceno, permitiendo reconstruir temperaturas terrestres y marinas.
Se utilizó un tipo de grasa bacteriana preservada para estimar los cambios climáticos de millones de años.
Los Andes tropicales eran aproximadamente 3,7 grados más cálidos que en la actualidad, mientras que los océanos solo subieron 1,9 grados.
Esto evidencia que las temperaturas terrestres en los trópicos cambiaron entre 1,6 y 2 veces más que las marinas.
Implicaciones modernas
El océano Pacífico presentó un fenómeno de El Niño casi permanente durante el Plioceno tardío, aumentando el calor en los Andes.
Actualmente, los episodios de El Niño ya provocan sequías y temperaturas extremas en la región.
Los investigadores advierten que el cambio climático podría intensificar estos efectos en el futuro cercano.
Los trópicos albergan alrededor del 40 % de la población mundial, pero han recibido menos atención científica que regiones polares.
Julio Sepúlveda, de la Universidad de Colorado, señala que los registros recientes superan los límites previstos por modelos antiguos.
Esto podría desencadenar eventos en cascada que amplifiquen el calentamiento, afectando ecosistemas y comunidades humanas.
Para Lina Pérez-Ángel, de la Universidad de Brown, estudiar cambios regionales es crucial.
«Si queremos preparar a las personas para el futuro, debemos enfocarnos en cómo responden sus regiones al calor extremo», dijo.
El estudio subraya la urgencia de vigilar los trópicos, donde el aumento de temperatura podría superar lo tolerable para personas y fauna.
