emblemático árbol de Navidad del Rockefeller Center inicia su traslado a Manhattan tras ser talado en West Edmeston y alista 50.000 luces para diciembre. El árbol navideño más célebre del planeta emprendió este jueves 5 de noviembre de 2026 su travesía terrestre con destino al emblemático Rockefeller Center de Nueva York.
Las cuadrillas forestales talaron el monumental ejemplar en una propiedad privada situada en West Edmeston, dentro del condado de Otsego, al norte de la entidad neoyorquina.
Las dimensiones del abeto y el recibimiento ciudadano en Manhattan
El majestuoso abeto noruego cuenta con una altura exacta de 23 metros (76 pies), un peso aproximado de 11 toneladas métricas y una edad que bordea los 75 años de desarrollo silvestre.
En tal sentido, la maquinaria de carga inició un recorrido carretero de casi 320 kilómetros (200 millas) para ingresar a las calles de Manhattan este sábado.
A este respecto, el equipo técnico comenzará las faenas de montaje de forma inmediata para vestir al ejemplar con su tradicional espectáculo visual.
Aunado a esto, las autoridades del complejo encenderán 50.000 bombillos con tecnología LED, sistema de bajo consumo que el centro implementa ininterrumpidamente desde la edición de 2007.
Asimismo, la cúspide lucirá la icónica estrella diseñada por la firma Swarovski, joya arquitectónica de 408 kilogramos y 2,84 metros de diámetro que ostenta tres millones de cristales distribuidos en 70 puntas.
Por segundo año consecutivo, la gerencia del Rockefeller Center organizó un festejo totalmente gratuito y abierto para que las familias neoyorquinas acudan a saludar la llegada del árbol.
La mirada de Erik Pauzé y la ceremonia del 2 de diciembre
El riguroso criterio de selección botánica
Por otra parte, la administración confirmó mediante un comunicado oficial que encenderá la luminaria el próximo 2 de diciembre a través de su clásica gala en vivo para las cadenas de televisión.
El jardinero jefe del complejo, Erik Pauzé, quien acumula más de tres décadas liderando la búsqueda del espécimen perfecto, descubrió y eligió personalmente este abeto.
Pauzé explicó la filosofía que guía su labor de rastreo: «Lo que busco es un árbol que querrías tener en tu sala de estar, pero a mayor escala».
En consecuencia, el especialista remarcó el objetivo emocional que persigue la instalación: «Tiene que hacer sonreír a la gente en cuanto lo vean».
Dicha selección recae regularmente sobre ejemplares que alcanzaron su cúspide vegetativa o que sobrepasan las dimensiones de los terrenos residenciales donde crecieron.
De igual manera, el equipo de paisajismo repoblará la parcela del donante original con nuevos ejemplares arbóreos para compensar el impacto ambiental de la tala.
El destino social y la génesis histórica de 1931
Por añadidura, el árbol completará un ciclo de profundo impacto comunitario una vez que la plaza despida las celebraciones del Día de Reyes en enero próximo.
Los operarios retirarán el tronco y lo donarán a la organización no gubernamental Habitat for Humanity, institución que procesará la madera para fabricar insumos de viviendas dignas.
Esta colaboración benéfica mantiene una vigencia inalterable desde 2007, uniendo el festejo navideño con la ayuda a familias en situación de vulnerabilidad.
En tal sentido, los historiadores recuerdan que esta costumbre nació espontáneamente en 1931, cuando obreros que levantaban el complejo erigieron un pequeño pino con guirnaldas manuales en plena Gran Depresión.
Por otro lado, la administración organizó la primera ceremonia formal de encendido en 1933, consagrando un rito universal que identifica a la Navidad neoyorquina ante el mundo entero.
Con información de Alberto News
