Venezolanos en España viven familias divididas tras éxodo . Casi 400.000 venezolanos residen en España, muchos con familiares repartidos entre distintos países. La separación se mantiene incluso un mes después de la extracción del presidente Nicolás Maduro por Estados Unidos.
Sina, que permanece en Venezuela, describe la situación como “estar en standby, sin saber qué va a ocurrir”. Desde Madrid, Pina reconoce que está “pendiente de las noticias, pero sin mucho que esperar; da tristeza”. Añade que “el venezolano siempre mantiene algo de esperanza”.
La separación prolongada
Según Beatriz Octavio, cofundadora de la fundación Código Venezuela, “casi todas las familias se han roto por la migración porque es muy difícil reagrupar a todos”.
Sergio Contreras, presidente de la ONG Refugiados Sin Fronteras, añade: “Una familia dividida es una familia que se rompe y cuya reparación es muy difícil”.
Tres hermanas, Sina, Pina y Liliana, tomaron caminos distintos. Una se quedó en Venezuela, otra emigró a España hace más de dos décadas, y la tercera logró reunirse con su hijo en Madrid años después.
Sina y Luis José permanecieron en Venezuela: “Aquí estamos con bajo perfil. Nadie te toca, pero no puedes emitir opinión”, confiesa Sina. Añade que dudaron en irse, pero finalmente se quedaron: “Aguantando la pela”.
Venezolanos en España viven familias divididas tras éxodo
Pina y José llegaron a España en 2001, huyendo de la inseguridad. Recuerda que “no podías salir con libertad; la inseguridad personal era lo más temible”.
La adaptación fue dura: “Arrancar de cero en un país nuevo es duro, pero no me arrepiento. Fue un buen paso para mis hijos”, asegura.
Liliana y Leonardo llegaron en 2022, gracias al esfuerzo de su hijo Víctor, quien emigró dos años antes. La inseguridad y la falta de servicios los obligaron a dejar todo: “Abrías la despensa y estaba vacía. El agua nos llegaba cada 60 días, la electricidad se iba durante semanas… Fue muy duro”, relata Leonardo.
De cero a cien
Víctor llegó solo a Madrid hace casi seis años y asegura que fue como un “salto de cero a cien”, de un país colapsado a uno con servicios fiables y seguridad. Traer a sus padres y hermano fue su mayor logro: “Para ellos lo peor era subsistir allá, y venir acá fue pasar de nada a todo”.
Sus hermanos miran hacia el futuro con matices distintos. Giovanni, de 19 años, cree en un cambio a largo plazo: “Hay esperanza de que en diez años Venezuela vuelva a ser como antes”, aunque no volvería a vivir allí. Leonel, de 33, reconoce la dificultad de abandonar su hogar: “Sí me gustaría volver algún día, pero no ahora”.
Liliana y Leonardo coinciden: el apego a su país es inmenso.
Desde Madrid, Víctor observa con esperanza: “Espero que en Venezuela las cosas se solucionen para que algún día cualquier persona pueda volver a abrazar a sus familiares y amigos. Es un proceso largo, pero acaba de empezar”.
Con información de Banca y Negocios
