Venezuela produjo 1 millón de barriles diarios en octubre y noviembre, según Argus. Un informe del servicio de análisis energético Argus indica que Venezuela logró producir alrededor de 1 millón de barriles de petróleo diarios durante los meses de octubre y noviembre de 2025. Esta cifra representa uno de los niveles más altos de producción alcanzados en los últimos años, tras un prolongado periodo de declive en la capacidad de extracción y refinación del país.
Venezuela produjo 1 millón de barriles diarios en octubre y noviembre, según Argus
La recuperación hacia el millón de barriles diarios se explica por una combinación de factores: mejoras técnicas en varios yacimientos, mayor actividad en campos específicos y esfuerzos por parte de empresas mixtas y operadoras para elevar la capacidad de bombeo. Analistas señalan que este nivel, si bien aún está lejos de los picos históricos, constituye una señal de estabilización importante para la industria petrolera venezolana.
El aumento sostenido en producción representa una oportunidad para aliviar las limitaciones fiscales y fortalecer los ingresos por exportaciones. Sin embargo, persisten desafíos estructurales, como la necesidad de inversión en mantenimiento de infraestructura, modernización de refinerías y un marco regulatorio que incentive la participación de capital privado.
Implicaciones económicas
Alcanzar el hito de 1 millón de barriles diarios tiene efectos directos en la balanza petrolera del país y podría mejorar la posición de Venezuela en los mercados internacionales. Un nivel de producción más robusto ayuda a recuperar el flujo de divisas y a sostener operaciones básicas del sector energético.
A pesar de este avance, expertos advierten que se requiere consolidar este ritmo para traducirlo en beneficios reales para la economía venezolana en general. La sostenibilidad de este nivel dependerá, en gran medida, de la capacidad de las empresas y del Estado para mantener la producción sin interrupciones prolongadas y responder a las demandas del mercado global.
En este sentido, el crecimiento de la producción petrolera —si se mantiene— podría sentar las bases para futuras negociaciones comerciales, así como para ajustes en las estrategias de exportación y distribución del crudo venezolano.
