Valencia, 3 de diciembre de 2025-.Familias ajustan la dieta y sustituyen la carne por opciones más baratas. Martha recorre tres establecimientos y dos mercados a cielo abierto para comprar alimentos para su hogar.
Con gorra y zapatos cómodos, busca las mejores ofertas en carne y pollo, comparando precios entre lugares.
“El mercadito” puede hacerlo cuando el Gobierno deposita el Bono de Guerra Económica a través del Sistema Patria.
Este pago, equivalente a $120, se otorga a trabajadores públicos como complemento salarial, sin afectar prestaciones.
Martha comenta que el bono ha permitido cubrir cerca del 30 % de la Canasta Básica Alimentaria.
El aumento constante de los precios limita la compra de carne y obliga a buscar sustitutos como pollo o vísceras.
“Hasta abril se podía comprar un kilo de carne de primera. Ahora solo medio kilo alcanza para tres almuerzos”, explica.
Agrega que complementa las comidas con hortalizas y verduras para rendir los alimentos sin afectar la dieta familiar.
Familias ajustan la dieta y sustituyen la carne por opciones más baratas
Familias recurren a embutidos, huevos y productos económicos para completar su alimentación diaria.
Antonio Gil, con esposa desempleada y dos hijos, utiliza mortadela y queso como soluciones para el almuerzo.
Los precios reflejan la dificultad de cubrir la alimentación básica: un kilo de queso puede superar Bs. 2000,
mientras un cartón de huevos supera Bs. 1800, lo que requiere más de Bs. 4500 semanales solo en proteínas.
Otros consumidores, como Carlos Pérez, incorporan más legumbres y verduras para estirar los alimentos.
Los mercados populares ofrecen precios más bajos que supermercados, permitiendo ahorrar entre Bs. 50 y Bs. 100 por producto.
Preocupación por diciembre y aumento de precios
La cercanía de diciembre genera inquietud, ya que los precios de todos los rubros tienden a subir.
Oswaldo Ruiz asegura que el kilogramo de cochino ha subido más de Bs. 600 en menos de 15 días.
El incremento de precios frente a salarios obliga a replantear la dieta de los hogares venezolanos.
Pollo, embutidos y huevos se convierten en sustitutos de la carne, reflejando la precariedad alimentaria actual.
