Trump impulsa mayor centro antiinmigración en Estados Unidos, generando polémica entre oportunidades económicas y denuncias de abusos. La promesa del expresidente Donald Trump de llevar a cabo la mayor operación contra inmigrantes en la historia de Estados Unidos ya empieza a reflejarse con la proyección de nuevos centros de detención. El más grande de ellos estaría en California City, donde el impacto económico divide opiniones.
Según la agencia AFP, este centro podría generar 500 empleos directos y más de 2 millones de dólares en ingresos fiscales para la empobrecida localidad, según estimaciones de la empresa CoreCivic, encargada del proyecto.
Trump impulsa mayor centro antiinmigración
“Cualquier fuente de ingreso que venga a apoyar a la ciudad será vista positivamente”, dijo el alcalde Marquette Hawkins. Muchos residentes ya fueron contratados.
Sin embargo, organizaciones sociales y defensores de derechos humanos denuncian que esta expansión viene acompañada de condiciones inhumanas. Inishia White, de la Fundación Dolores Huerta, afirmó: “Es la forma más inhumana de tener un trabajo”.
Récord de detenidos y denuncias por abusos
De acuerdo con cifras oficiales, más de 60.000 personas estaban bajo custodia del ICE en junio, la mayoría sin antecedentes penales. El 80 % de estos detenidos están en centros privados contratados por el gobierno.
El plan prevé triplicar los arrestos diarios y destinar 45.000 millones de dólares para nuevos centros de detención en los próximos cuatro años. Para las corporaciones privadas, esto representa un “boom sin precedentes”, afirmó Damon Hininger, CEO de CoreCivic.
Actualmente existen unos 200 centros de detención, casi el doble de los que había a comienzos del año.
La congresista Norma Torres denunció la falta de transparencia tras ser impedida de entrar a uno de los centros en Adelanto, California. “Las compañías están lucrando con el sufrimiento humano”, afirmó, al tiempo que denunció hacinamiento, falta de atención médica y abusos.
Condiciones inhumanas y presiones a migrantes
La abogada Kristen Hunsberger, del Centro Jurídico para los Defensores de los Inmigrantes, calificó las condiciones como “una bomba de tiempo”, denunciando la falta de alimentos, agua y asesoría legal.
“Muchos detenidos firman su deportación por desesperación, sin contacto con sus familias”, denunció Alejandra Morales, esposa de un detenido trasladado a Adelanto.
Aunque el Departamento de Seguridad Nacional niega estas denuncias, asegurando que los detenidos reciben atención médica y comunicación con familiares, abogados y activistas insisten en que se trata de una estrategia deliberada para desgastar psicológicamente a los migrantes.
