Las inundaciones devastan Texas, dejando 52 muertos. Una tormenta golpeó el sur del estado. Ocurrió entre el sábado y el domingo. Hay también un número indeterminado de desaparecidos.
Caos y devastación por el agua
Lorena Guillén fue despertada por rescatistas. Escuchó gritos en la madrugada. Abrió su ventana y vio el río Guadalupe crecido. Había subido al menos diez metros. Su propiedad de siete acres estaba cubierta. Guillén alquila parcelas de su terreno. Allí se estacionan autocaravanas.
Una familia se aferraba a un árbol. Eran dos adultos y tres niños. Luchaban contra la corriente. «¡Aviéntame a uno de tus hijos!», gritó un inquilino al padre. Sus brazos cedieron. Guillén los vio desaparecer. Fue entre ramas, árboles y el agua violenta. La imagen fue devastadora.
El río Guadalupe mide 370 kilómetros. Atraviesa varios pueblos. Los estragos alcanzan hasta donde se ve. Hay carros volteados, como juguetes. También escombros con trozos de ventanas. Canoas, colchones y postes de luz. Pedazos de asfalto esparcidos. Las inundaciones devastan Texas de forma brutal.
Búsqueda de desaparecidos y ayuda
Los cuerpos de seguridad buscan desaparecidos. En botes, helicópteros y a pie. Recorren la zona exhaustivamente. Han rescatado a 850 personas con vida. Así lo informaron líderes locales.
El alguacil de Kerr, Larry Leitha Jr., prometió seguir. No se detendrán hasta encontrar a todos. «Esta comunidad es fuerte», afirmó Leitha Jr. «Seguirá unida en este momento doloroso». El gobernador Greg Abbott pidió ayuda federal. Solicitó una declaración de desastre a Donald Trump. Declaró el domingo como «día de oración». Esto en honor a las víctimas.
Alertas y subestimación
El Servicio Nacional de Meteorología (NWS) emitió alertas. Desde el sábado a la 1:00 p.m. Advirtieron sobre inundaciones en Bandera y Kerr. Guillén recibió varios avisos en su celular. Pero dijo a EFE que son comunes allí. «Recibimos muchísimos al año». Consultó al alguacil antes de dormir. Le dijeron que no había orden de evacuación.
Las autoridades reconocieron la subestimación. Los pronósticos de lluvia fallaron. Algunos expertos dudan de la preparación. Dada la magnitud de la tragedia. «Parece que se podrían haber tomado medidas preventivas», dijo un meteorólogo de AccuWeather. Si hubieran atendido advertencias. Esto según The Texas Tribune.
Entre la noche del 3 y madrugada del 4 de julio, llovió mucho. Se acumularon entre 12.7 y 27.9 centímetros. Esto en Kerr, Bandera, Tom Green y Kendall.
Jef Haflin, de 70 años, vive junto al Guadalupe. Nunca vio una inundación así. Vio las alertas, pero no les dio importancia. Estaba «acostumbrado». El dueño de su terreno lo alertó a las 3 a.m. El agua ya le llegaba a las rodillas. «Escuché a gente que pedía ayuda», relató. «Nosotros no podíamos hacer nada». Dijo estar «afortunado de estar vivo». Las inundaciones devastan Texas, dejando una huella de dolor y destrucción.
