Una atípica llovizna inunda pasos subterráneos en el desierto de Lima y el calentamiento extremo de El Niño amenaza con superar la devastación de 1997. La segunda capital más grande del mundo levantada sobre un desierto, amaneció con un importante paso subterráneo inundado en su zona sur debido a una atípica y persistente llovizna que acumuló hasta 6,3 litros por metro cuadrado durante la noche y la madrugada, este miércoles 4 de noviembre de 2026.
La inusual fuerza de este evento atmosférico sobrepasa con holgura los mínimos niveles pluviales habituales de la urbe peruana, un territorio donde las lluvias torrenciales constituyen un fenómeno extraordinario frente a las tradicionales garúas invernales, aquellas precipitaciones finas y suaves que caen junto a densas neblinas costeras.
El aniego en la avenida Pachacútec y el despliegue de las cisternas
La Municipalidad de Lima Metropolitana comunicó que el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) vigila minuciosamente el avance de las precipitaciones sobre el distrito de Villa María del Triunfo.
En tal sentido, el personal de auxilio coordina labores para solucionar el aniego registrado en el paso subterráneo de la transitada avenida Pachacútec, arteria neurálgica de acceso para los habitantes de esta populosa demarcación.
A este respecto, el organismo metropolitano movilizó cuadrillas a través de la Empresa Municipal de Apoyo a Proyectos Estratégicos (Emape), enviando seis camiones cisterna con una capacidad conjunta de 42.000 galones para realizar tareas inmediatas de succión y bombeo.
Aunado a esto, los reportes periciales del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) confirmaron que su estación local recolectó 6,3 litros por metro cuadrado entre las 19:00 hora local y las 09:00 de la mañana.
Asimismo, los instrumentos de medición ya registraban una acumulación previa de 5,4 litros por metro cuadrado durante la noche del martes, demostrando un comportamiento fuera de todo patrón normal para esa geografía árida.
Los distritos afectados y la magnitud destructiva de El Niño
El colapso de los drenajes en el sur limeño
Por otra parte, los técnicos del Senamhi reportaron que las masas de aire desarrollaron ráfagas de viento considerables que alcanzaron velocidades de hasta 34 kilómetros por hora en la franja costera.
La propia entidad científica había pronosticado este escenario de precipitaciones nocturnas para los distritos capitalinos del sur, advirtiendo acumulados superiores a los cinco litros y vendavales cercanos a los 35 km/h.
En consecuencia, los vecinos de Villa El Salvador, Chorrillos, San Juan de Miraflores y Villa María del Triunfo sufren las consecuencias directas de los aniegos en sus calles secundarias.
De igual manera, pobladores de Villa El Salvador denunciaron ante las cámaras de la televisión local que las corrientes pluviales provocaron el colapso absoluto de las tuberías de alcantarillado, inundando varios domicilios particulares con aguas residuales.
La amenaza histórica frente a los episodios de 1983 y 1997
Por añadidura, los expertos vinculan este comportamiento extremo al avance del fenómeno de El Niño, evento oceanográfico que calienta de manera anómala las aguas del océano Pacífico tropical y genera aguaceros devastadores en las costas peruanas y ecuatorianas.
Dicho fenómeno golpea a ambas naciones desde la semana anterior con violentas tormentas que ya ocasionaron inundaciones severas en urbes comerciales de la región como la ciudad de Guayaquil.
En tal sentido, la comunidad científica califica el presente episodio con una categoría de extraordinario, luego de corroborar que la temperatura de la superficie marina sobrepasa en cinco grados centígrados el promedio histórico para esta época del año.
Por otro lado, los modelos predictivos advierten con alarma que la presente temporada podría superar en destrucción a los episodios catastróficos registrados en los ciclos 1982-1983, 1997-1998 y 2016-2017.
Con información de EFE
