Trump pregona el control de 65.000 millones de barriles de crudo venezolano pero analistas de la industria rebajan la cifra a un rango mínimo de 10.000 millones y cuestionan la viabilidad comercial del pacto, afirmó la AP. Diversos especialistas energéticos consultados por la agencia Associated Press (AP) cuestionaron este jueves 22 de octubre de 2026 la promesa del presidente Donald Trump de controlar más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas en Venezuela.
El mandatario norteamericano promocionó el pacto bilateral suscrito en agosto como el mayor convenio de hidrocarburos de la historia; sin embargo, los dictámenes independientes revelan que el volumen efectivamente recuperable podría ubicarse en valores drásticamente inferiores a los discursos oficiales.
Dicho abismo estadístico amenaza la rentabilidad de las inversiones previstas en 17 áreas operacionales.
Las objeciones de los expertos y los cálculos de Francisco Monaldi
La consulta técnica efectuada por la agencia estadounidense puso en tela de juicio los parámetros volumétricos defendidos por la Casa Blanca.
- Mientras la administración venezolana asegura poseer 303.000 millones de barriles de reservas probadas para superar formalmente a Arabia Saudita, seis analistas consultados por AP calcularon una franja realista situada entre 60.000 y 120.000 millones de barriles.
- El exdirectivo petrolero Evanan Romero tildó el plan de poco creíble y sugirió que los asesores de Washington omitieron una verificación rigurosa de los reportes técnicos locales.
- La investigadora energética de la Universidad de Columbia y expresidenta de Citgo, Luisa Palacios, argumentó que los 65.000 millones de barriles aluden al hidrocarburo presente en el subsuelo y no a volúmenes comprobados, estimando que las reservas probadas reales rondarían apenas entre un 10 % y 12 % de esa suma.
- El economista y catedrático de la Universidad Rice, Francisco Monaldi, proyectó que las reservas probadas a corto plazo abarcarían apenas entre 10.000 y 15.000 millones de barriles.
- El pacto de agosto pretende explotar 17 campos mediante una empresa mixta asociada al consorcio privado North American Blue Energy Partners (NABEP).
En tal sentido, la discrepancia entre el crudo enterrado y el petróleo susceptible de extracción económica debilita los argumentos centrales del Gobierno norteamericano.
A este respecto, diversos bufetes de inversión recomiendan extremar la cautela debido a que NABEP opera fuera del mercado bursátil y carece de la obligación regulatoria de auditar reservas en la Comisión de Bolsa y Valores (SEC).
Aunado a esto, los despachos federales en Washington evitaron responder los cuestionamientos sobre los modelos matemáticos que sustentaron la cifra de 65.000 millones.
Asimismo, los analistas de Wall Street advierten que la falta de claridad metodológica entorpecerá la atracción de capitales de la banca internacional hacia estos proyectos.
El origen de las cifras infladas y la intervención de Ryder Scott
La reclasificación de 2011 en Petróleos de Venezuela
Por otra parte, la controversia sobre el volumen real del subsuelo nacional arrastra antecedentes directos desde la década de 2000.
El gobierno de Hugo Chávez impulsó el proyecto Magna Reserva para certificar internacionalmente el potencial de la Faja Petrolífera del Orinoco.
Dicho esfuerzo estatal convocó a operadoras de China, Brasil, Irán y España, junto a la contratación de la consultora estadounidense Ryder Scott.
La empresa certificadora calculó la existencia de más de un billón de barriles originales en el sitio, pero declinó taxativamente catalogar ese hidrocarburo como reservas probadas.
El Ejecutivo nacional elaboró sus propios cálculos de manera autónoma sin contar con el respaldo científico ni técnico de la firma norteamericana.
Petróleos de Venezuela (PDVSA) incorporó súbitamente 82.000 millones de barriles a sus inventarios en su balance oficial de 2011, argumentando un simple ajuste en las tasas de recuperación.
En consecuencia, Venezuela desbancó a Arabia Saudita en los anuarios estadísticos mundiales para posicionarse a la cabeza del planeta petrolero.
De igual manera, el profesor Francisco Monaldi catalogó como una inconsistencia sospechosa que las autoridades mantengan inalterable una cifra de reservas durante más de una década sin descontar la producción anual.
Retos técnicos en la Faja y la postura de la OPEP
Por añadidura, las características físico-químicas del fluido complican enormemente la labor extractiva en las parcelas adjudicadas.
Los especialistas sitúan la tasa de recuperación global del país en un 10 % y restringen el rendimiento en la Faja del Orinoco a un modesto intervalo de 5 % a 8 %.
Esa densidad extrema impide que el fluido avance con soltura hacia la superficie y demanda cuantiosas sumas de dinero e infraestructura de mejoramiento térmico.
La falta de seguridad jurídica, los pasados litigios contractuales y las debilidades en el suministro eléctrico causaron que operadores previos abandonaran los pozos, según recordó Romero.
Con todo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) mantiene a Venezuela en la cúspide mundial en su informe de 2026 con 303.700 millones de barriles, por encima de los 267.000 millones saudíes y los 208.000 millones iraníes.
Por otro lado, la Casa Blanca insiste en que el proyecto bajará los precios del combustible en los surtidores estadounidenses y estabilizará la economía venezolana.
De modo que los 65.000 millones de barriles prometidos por Trump, las rebajas técnicas planteadas por Monaldi y Palacios, la negativa de Ryder Scott y las complejidades del crudo pesado marcan un debate neurálgico para las finanzas energéticas del hemisferio.
Con información de AP
