Trump califica de «gran reunión» su cara a cara de tres horas con Xi Jinping en la Casa Blanca para frenar las tensiones bilaterales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó este jueves 24 de septiembre de 2026 como una «gran reunión» el prolongado encuentro bilateral que sostuvo en la Casa Blanca con su homólogo de la República Popular China, Xi Jinping.
La cita entre ambos mandatarios superó las tres horas de intensas conversaciones reservadas, desarrollándose en un ambiente condicionado por complejas desavenencias comerciales, arancelarias y estratégicas entre Washington y Pekín.
Recorrido por el Ala Oeste, honores de Estado y agenda paralela
El líder republicano despidió cálidamente a su homólogo en el pórtico del Ala Oeste de la mansión presidencial ante los enviados especiales de la prensa:
«Gran reunión. Gracias».
En tal sentido, el mandatario norteamericano invitó al líder asiático a recorrer las áreas verdes de la residencia oficial antes de separarse temporalmente, mostrándole los avances estructurales de un nuevo helipuerto y la edificación de un salón de baile.
Durante la caminata, Trump bromeó sobre las preferencias de su par extranjero:
«Es un experto en piedra, y le encanta el buen granito».
Frente a estas palabras, el dignatario oriental prefirió mantener silencio y no respondió a las preguntas de los corresponsales.
Asimismo, la llegada de la delegación china ocurrió cerca de las 10:00 horas (14:00 GMT), momento en el cual el matrimonio Trump ofreció una ceremonia con honores militares a Xi Jinping y a su esposa, Peng Liyuan, antes de ingresar al Despacho Oval para entablar las conversaciones a puerta cerrada.
Aunado a esto, las primeras damas Melania Trump y Peng Liyuan cumplieron una agenda cultural propia al visitar las salas del Museo Nacional de Arte Asiático, perteneciente al complejo del Instituto Smithsonian en la capital estadounidense.
Seguridad tecnológica, combate a las drogas y la diplomacia del panda
Desactivación de fricciones y control sobre la IA
Por otra parte, la presencia de Xi Jinping adquiere un carácter histórico por significar su primera visita de Estado a la Casa Blanca desde el año 2015, ciclo en el que dialogó con el entonces gobernante Barack Obama:
Este intercambio representa el segundo cara a cara entre ambos mandatarios durante el presente año, luego de la estancia que Trump efectuó en Pekín el pasado mes de mayo.
En consecuencia, el anfitrión aludió en su discurso inicial a la «extraordinaria amistad» consolidada con su homólogo, subrayando la urgencia de atender temas neurálgicos vinculados a la seguridad militar y el avance de las telecomunicaciones.
De igual manera, Xi Jinping remarcó la importancia de eludir choques frontales entre ambas naciones, enfatizando que el desarrollo de la inteligencia artificial debe permanecer siempre bajo el control estricto de los seres humanos.
El gobernante chino expresó también la entera disposición de su administración para articular esfuerzos contra las redes del narcotráfico internacional.
Un gesto simbólico hacia Georgia y la gala nocturna
Por añadidura, Xi Jinping aprovechó los canales diplomáticos del encuentro para formalizar una nueva muestra de acercamiento cultural:
El dignatario asiático anunció el traslado de dos nuevos ejemplares de panda gigante directamente hacia las instalaciones del zoológico de la ciudad de Atlanta, en el estado de Georgia, reactivando la tradicional estrategia zoocultural de su nación.
Los analistas descartan la firma inmediata de tratados comerciales vinculantes al cierre de esta gira de tres días, pero reconocen la relevancia de mantener abiertos los canales de diálogo en el más alto nivel político.
Con información de DW
