Trump amenaza con bombardear territorio mexicano: «Si ellos no hacen el trabajo, nosotros lo haremos». El mandatario republicano endurece su política de «intervencionismo militar» contra los carteles en un momento de máxima tensión diplomática con el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a agitar el fantasma de la intervención militar sobre suelo soberano. En un discurso desde la Casa Blanca este miércoles, el mandatario ha amenazado con extender a tierra firme la estrategia de bombardeos que su Administración ya ejecuta contra embarcaciones en el Caribe. El objetivo declarado: los carteles de la droga en México.
«Escucharán quejas de algunas personas en lugares como México, pero si ellos no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos», sentenció Trump, ninguneando la autoridad del Ejecutivo mexicano y apelando a una supuesta inacción del país vecino. Esta nueva declaración de intenciones se produce apenas horas después de la publicación de la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un documento de 100 páginas que califica a México como el epicentro de la producción de fentanilo y metanfetamina, y autoriza «campañas militares» contra organizaciones designadas como terroristas por Washington.
Trump amenaza con bombardear territorio mexicano: «Si ellos no hacen el trabajo, nosotros lo haremos»
La relación bilateral atraviesa un «terremoto» político alimentado por incidentes de opacidad diplomática. En el estado de Chihuahua, la muerte de dos agentes de la CIA en un accidente de tráfico ha desatado un escándalo: los operativos estadounidenses operaban en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno federal.
Este suceso ha forzado a la Fiscalía General de la República (FGR) a llamar a declarar a medio centenar de personas, mientras Washington, en un giro cínico, acusa a la presidenta Claudia Sheinbaum de «falta de empatía» por las víctimas norteamericanas, a pesar de que la mandataria lamentó los fallecimientos públicamente.
Sheinbaum: «Ninguna potencia extranjera dirá cómo gobernarnos»
Ante el estilo bravucón de Trump —quien ha llegado a burlarse de la mandataria mexicana imitándola en sus mítines—, Sheinbaum ha abandonado la cautela para adoptar un tono de confrontación soberanista. Durante la conmemoración de la Batalla de Puebla, la presidenta lanzó un mensaje contundente: «Somos un pueblo que ama la libertad y la soberanía y que está dispuesto a defenderla».
La tensión se ve agravada por la ofensiva judicial de Estados Unidos contra figuras del oficialismo mexicano. La reciente acusación formal contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya (Morena), por supuestos vínculos con «Los Chapitos», es vista desde Ciudad de México como una herramienta de presión política. Mientras la FGR insiste en que Washington no ha aportado pruebas contundentes para una extradición, el Gobierno de Trump utiliza estas acusaciones para justificar su narrativa de que México es un territorio «gobernado por el crimen».
Con la amenaza de bombardeos sobre la mesa, la administración de Sheinbaum se enfrenta al reto de contener a un vecino que parece decidido a ignorar las fronteras bajo el pretexto de su seguridad nacional, en lo que muchos analistas consideran la mayor crisis de soberanía en la región de las últimas décadas.
