Valencia, 5 de marzo de 2026-. Rusia se desligó de la guerra de Irán. El Kremlin declaró que “no es nuestra guerra” tras el cierre del estrecho de Ormuz y los recientes ataques contra Teherán. El portavoz Dmitri Peskov aseguró que Moscú priorizará sus propios intereses económicos ante la escalada del conflicto.
Rusia se desligó de la guerra de Irán
Peskov admitió que la posición puede parecer cínica, pero subrayó que Rusia no tiene capacidad para frenar el enfrentamiento. Según su visión, solo los actores que iniciaron la guerra pueden detenerla.
El Kremlin recordó que en episodios similares, como los ataques a Irán en el verano de 2025, ya había optado por no intervenir directamente. El objetivo inmediato, señaló Peskov, es minimizar el impacto de las convulsiones globales sobre la economía rusa.
Cooperación económica con Irán
El ministro de Energía Serguéi Tsivilev visitó la residencia del embajador iraní en Moscú y confirmó que la cooperación económica continuará. Informó que ambos países firmaron un nuevo acuerdo intergubernamental y mantendrán el cronograma de trabajo establecido.
Pese a la crisis, Rusia se distancia de Irán en el plano militar, pero busca preservar beneficios económicos en sectores estratégicos.
Impacto en la energía y Ucrania
El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques en el golfo Pérsico elevaron los precios del petróleo. El enviado económico Kirill Dmitriev estimó que podrían superar los 100 dólares por barril.
Putin advirtió que Rusia podría desviar suministros de gas fuera de Europa si la situación se agrava. Analistas señalan que Moscú podría beneficiarse de una crisis prolongada en Medio Oriente, al distraer a Washington de Ucrania.
La guerra en Ucrania, que ya suma cinco años, ha desgastado los recursos rusos y debilitado alianzas regionales. Funcionarios europeos consideran que Rusia tiene interés en que el bloqueo en Ormuz se mantenga, dada la presión sobre los precios de la energía.
Pérdida de influencia internacional
El asesinato del líder supremo iraní, Ali Khamenei, evidenció la disminución de la influencia rusa en Medio Oriente y América Latina. Expertos destacan que Moscú intenta mantener vínculos económicos con Irán, pero su margen de maniobra es cada vez más limitado.
