Rusia celebró la normalización de la situación en Irán, país que ha sido sacudido durante las últimas semanas por protestas que han dejado más de 3.000 muertos, pero llamó a la precaución a los turistas que viajen a la nación persa, informó este jueves el Ministerio de Exteriores ruso.
María Zajárova, portavoz de la diplomacia rusa, afirmó en rueda de prensa que «observamos con satisfacción la normalización de la situación en Irán tras los desórdenes y acciones de desobediencia a la autoridad instigadas desde el exterior». Añadió que Rusia mantiene «contacto permanente y estrecho con los socios iraníes», quienes comparten con Moscú sus valoraciones de la situación.
Llamado a la prudencia y apoyo a las autoridades
Zajárova destacó que Rusia aboga por la reducción de tensiones en torno a Irán y toda la región, e hizo un llamado a todas las partes implicadas a abstenerse de acciones precipitada o imprudentes. Señaló que «los esfuerzos de las autoridades para garantizar el orden, y las multitudinarias marchas de ciudadanos iraníes en apoyo al orden constitucional, la soberanía e independencia del país, hicieron fracasar los destructivos planes de desestabilización».
La portavoz acusó a fuerzas hostiles extranjeras de intentar promover una “revolución de color” en Irán y sostuvo que «la sangre derramada en las calles iraníes está en su conciencia». Recalcó la solidaridad de Rusia con el pueblo iraní y expresó sus condolencias por las víctimas, así como su deseo de pronta recuperación de los heridos.
Rusia celebra normalización en Irán y alerta a turistas
No obstante, el Gobierno ruso aconsejó a sus ciudadanos posponer los viajes a Irán hasta que la situación de seguridad se normalice. «Recomendamos a los compatriotas que se encuentran en Irán tomar medidas de precaución razonables, abstenerse de fotografiar o grabar instalaciones militares o gubernamentales y cumplir al pie de la letra las exigencias de la policía y servicios de seguridad locales», indicó Zajárova.
Balance de víctimas y denuncias de represión
Según datos oficiales, al menos 3.117 personas han muerto durante las protestas, de las cuales 2.427 son civiles y efectivos de las fuerzas de seguridad, informó la Fundación de Veteranos y Mártires de Irán. Organizaciones de derechos humanos en el exterior consideran que el número real de víctimas es mucho mayor.
La República Islámica atribuye la violencia a mercenarios infiltrados apoyados por Estados Unidos e Israel, mientras que Amnistía Internacional denunció una fuerte represión estatal, calificando las protestas como “masacre”, con efectivos disparando desde edificios, mezquitas y comisarías contra manifestantes desarmados, además de hospitales desbordados por la cantidad de cadáveres.
Las protestas comenzaron a finales de diciembre por comerciantes de Teherán afectados por la caída del rial y pronto se extendieron por todo el país, con un punto álgido entre el 8 y 9 de enero.
EFE
