Colombia y Panamá despliegan una operación conjunta en la espesa selva del Darién para erradicar 500 hectáreas de droga y frenar la expansión del Clan del Golfo. Fuerzas de seguridad de Colombia y Panamá ejecutan una ofensiva binacional en las inmediaciones del Puesto Binacional de Alto Limón, en plena selva del Darién, con el propósito de erradicar cerca de 500 hectáreas de sembradíos de coca ubicadas en territorio colombiano.
Las complejas características geográficas de esta frontera de 266 kilómetros convierten la zona en un enclave estratégico disputado por organizaciones criminales transnacionales.
Cooperación táctica, erradicación con glifosato y resguardo panameño
Sobre las maniobras en el terreno, las tropas colombianas avanzan en la destrucción de los plantíos ilícitos mientras los agentes de la Fuerza Pública de Panamá establecen anillos de protección perimetral para repeler ataques de grupos irregulares. En este sentido, la base de Alto Limón concentra a 19 uniformados colombianos de distintas ramas castrenses que comparten patrullajes diarios con sus pares panameños para enfrentar al Clan del Golfo, la estructura criminal más poderosa de Colombia vinculada al narcotráfico, la extorsión, la minería ilegal y el tráfico de migrantes.
«Estamos intentando combatirlas con todo nuestro pie de fuerza, con todos nuestros mecanismos, haciendo una operación mancomunadamente con las fuerzas de Panamá, pero es muy complejo. Helicópteros Black Hawk suben una tripulación de 15 a 20 funcionarios que llegan con glifosato y erradican en el sector. Mientras nosotros hacemos la misión de erradicación, los hermanos panameños nos prestan cobertura ante estos grupos armados», explicó el subteniente Miguel Vega, de la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional de Colombia.
Durante un reconocimiento aéreo organizado por el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), observadores constataron la proximidad de los cultivos ilegales respecto a la base binacional. Por consiguiente, la coordinación militar y policial busca garantizar la integridad de las cuadrillas en una zona de difícil acceso donde campesinos locales trabajan en las plantaciones bajo el yugo criminal.
Contención fronteriza y blindaje territorial ante el Clan del Golfo
Estrategia disuasiva y control territorial
Por su parte, los mandos de seguridad de ambas naciones dirigen sus esfuerzos a bloquear cualquier intento de incursión del Clan del Golfo hacia territorio panameño. En este contexto, el comisionado Héctor De Sedas Cedeño, subdirector general de Senafront, subrayó que en la selva del Darién nadie realiza actividades al margen de la ley sin la injerencia de esta organización desde suelo colombiano, por lo que Panamá mantiene acciones preventivas a lo largo de una red compuesta por tres puestos binacionales y cuatro bases operacionales intermedias.
Despliegue de fuerzas especiales y nuevo escenario político
Por otro lado, el subteniente Vega argumentó que las nuevas directrices de mano dura impulsadas en Colombia por el presidente Abelardo de la Espriella podrían motivar a las estructuras ilegales a buscar rutas de escape hacia el país vecino. Ante ese escenario, Senafront movilizó a más de 700 efectivos de sus unidades especiales en puntos neurálgicos de la frontera para reforzar la custodia de la soberanía panameña, cuya defensa recae en su Fuerza Pública integrada por Senafront, Senan, SPI, Policía Nacional y Migración, tras la abolición del ejército en 1990.
Con información de EFE
