Presencia militar de EE. UU. en el Caribe divide a América Latina. La presencia militar de Estados Unidos en el Caribe acrecienta las tensiones en América Latina y reaviva las divisiones ideológicas en la región.
El despliegue de buques de guerra, aeronaves y submarinos, bajo el argumento de reforzar la lucha contra el narcotráfico, ha generado reacciones encontradas entre los gobiernos latinoamericanos.
Mientras algunos celebran la ofensiva contra los cárteles, otros denuncian que se trata de un intento de presión para debilitar al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Un despliegue considerado desproporcionado
El exembajador de Estados Unidos en Panamá, John D. Feeley, advirtió en entrevista con La Nación que la magnitud de la operación resulta excesiva frente al objetivo declarado.
“Es el equivalente de dar un martillazo cuando se necesita usar un bisturí”, afirmó. Aunque ve improbable una intervención directa en Venezuela, señaló que el despliegue podría estar orientado a intimidar al gobierno de Caracas.
Reacciones en América Latina
Las respuestas de los gobiernos han evidenciado una división marcada en el continente.
En Colombia, el presidente Gustavo Petro se manifestó en contra de la estrategia de Washington, alertando que “si hay una agresión violenta contra Venezuela, lo que vemos en Siria e Irak será la realidad de toda la región grancolombiana”. Paralelamente, ordenó la movilización de 25.000 soldados en el Catatumbo, en coordinación con Caracas, medida que Maduro agradeció.
Presencia militar de EE. UU. en el Caribe divide a América Latina
En Brasil, aunque el presidente Luiz Inácio Lula da Silva evitó declaraciones directas, su ministro de Defensa, José Múcio, canceló dos operaciones militares conjuntas con Estados Unidos previstas para septiembre y octubre, alegando razones presupuestarias. La decisión se da en un contexto de tensiones comerciales tras la imposición de aranceles del 50 % a productos brasileños y por la disputa política en torno al expresidente Jair Bolsonaro, aliado cercano de Donald Trump.
“La relación entre Brasil y Estados Unidos no tiene cómo empeorar, porque ya no hay relación”, sostuvo Mónica Hirst, investigadora del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad de Río de Janeiro.
Riesgos para la estabilidad regional
El despliegue de Washington recuerda las tensiones de 2019, cuando la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela dividió a los gobiernos del continente.
La estrategia de “diplomacia del garrote”, impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, sigue polarizando: para algunos países significa apoyo en la lucha contra los cárteles, mientras que otros lo ven como una amenaza a la soberanía regional y un factor de desestabilización que puede incrementar los riesgos de conflicto en el Caribe y América del Sur.
Con información de La Nación (Argentina) y agencias internacionales.
