Periodista venezolana narró cómo fueron las últimas horas de vida Carmen Teresa Navas, la madre de Víctor Hugo Quero. A los 83 años falleció este domingo Carmen Teresa Navas, símbolo de la resistencia de las madres venezolanas que exigen verdad sobre sus hijos desaparecidos bajo custodia estatal. Su deceso ocurrió en un centro asistencial tras un repentino deterioro de salud, pocas semanas después de enterrar a su hijo, el preso político Víctor Hugo Quero Navas.
Periodista venezolana narró cómo fueron las últimas horas de vida Carmen Teresa Navas, la madre de Víctor Hugo Quero
La periodista Mayorín Méndez, quien acompañó el caso desde el primer día, relató las últimas horas con emoción contenida: “Después de la misa dijo que se sentía muy bien, tranquila. Ayer estaba apagada, la llevaron a un centro donde le revisaron tensión y electrocardiograma, todo bien, pero ella se estaba apagando. Quiso volver a casa y así fue. Esta mañana avisó ‘siento que no puedo respirar’ y falleció en el centro asistencial”.
Carmen lo dio todo. Durante más de diez meses —hasta 16 según algunas versiones— recorrió cárceles, tribunales y oficinas del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo pidiendo una simple “fe de vida” de su hijo. Las instituciones le dieron esperanzas falsas mientras Víctor Hugo ya había muerto el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar, según confirmación oficial tardía. El Estado lo había enterrado sin avisar a la familia.
Víctor Hugo Quero Navas, profesor de karate y comerciante en La Hoyada, principal sustento de su madre, fue detenido arbitrariamente el 3 de enero de 2025. Denuncias de graves problemas de salud en El Rodeo I fueron ignoradas; los recursos de hábeas corpus, rechazados. Su caso se suma a la larga lista de presos políticos cuya muerte en custodia es ocultada.
“Puso toda su energía en esto y ahí se quedó”, lamentó Méndez. Familiares y activistas coinciden en que el mejor homenaje será enterrarla junto a su hijo, al que tanto amó y buscó hasta el final.
La muerte de Carmen Teresa Navas no es solo una pérdida familiar. Es el retrato de un sistema que niega la dignidad incluso en el duelo. Su lucha, digna y persistente, queda como testimonio de la fortaleza de las madres venezolanas frente a la opacidad del poder.
