La ONU advierte que el devastador terremoto en Colombia golpeó a la zona con «menos recursos y resiliencia» del país y coordina ayuda para el Chocó. El reciente sismo registrado en Colombia con epicentro en la zona rural del departamento del Chocó afectó de forma directa a las comunidades que contaban con «menos recursos y resiliencia» para enfrentar semejante catástrofe, según denunció este jueves 13 de agosto el director del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas en esa nación, Nils Grede.
Vulnerabilidad en el Chocó, balances de la tragedia y logística de distribución
Al respecto, Grede ofreció sus impresiones desde la ciudad española de Barcelona, donde recordó que el Chocó —considerado el segundo departamento más pobre del país— alberga poblados dispersos cuyo tránsito se realiza mayoritariamente por vía fluvial, factor que representa un serio obstáculo para las brigadas de socorro.
El vocero lamentó que el movimiento telúrico suponga un retroceso en el desarrollo socioeconómico de la franja noroeste. Sin embargo, el cómputo de afectados continúa en aumento.
«Esta catástrofe ha llegado a la población que estaba menos preparada y que tenía menos recursos y resiliencia. La esperanza es que no vamos a llegar a las mismas cifras de fallecidos que en Venezuela, pues aunque el impacto rural dificulta el alcance de la ayuda, la menor densidad urbana redujo el margen de mortalidad concentrado en centros como Quibdó, Cali, Pereira y Manizales», explicó Nils Grede.
Efectivamente, en términos numéricos, el Chocó suma más de 13.100 personas perjudicadas, superado únicamente por el Valle del Cauca con cerca de 36.000 damnificados. En general, la tragedia deja un saldo de 265 fallecidos, 3.500 heridos, cerca de 500 desaparecidos, más de 25.000 familias golpeadas, 1.600 casas colapsadas y 4.000 estructuras con daños severos.
El PMA proyecta iniciar la distribución de alimentos durante el fin de semana tras activar las reservas de sus bodegas e iniciar la recaudación de los 23.000 millones de dólares solicitados para auxiliar a 100.000 personas durante tres meses.
Coordinación con el Ejecutivo colombiano y cobertura de vacíos asistenciales
Cambio de postura en la Cancillería neogranadina
Por lo tanto, la articulación entre los organismos multinacionales y la Casa de Nariño dio un giro estratégico en las últimas horas.
En este sentido, tras un momento inicial donde la administración del recién posesionado presidente Abelardo de la Espriella desestimó la colaboración foránea, el canciller colombiano, Omar Bula, se incorporó el martes a la reunión periódica entre la ONU y las ONG humanitarias, un gesto inusual para confirmar que el país sí requiere la ayuda internacional.
Evaluación de capacidades estatales y apoyo prioritario
Por otra parte, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres formalizó peticiones de apoyo ante la ONU en rubros como alimentos, agua potable, saneamiento e instalación de hospitales de campaña. Ciertamente, las agencias internacionales se mantienen a la espera de los informes técnicos para determinar la capacidad de respuesta propia del Estado y precisar qué vacíos deberán suplirse con los contingentes externos.
Con información de EFE
