Olas de calor y temperaturas de bulbo húmedo, el peligro que aumenta. El cambio climático intensifica y hace más frecuentes las olas de calor en Europa, Estados Unidos y Asia.
Esto representa un grave riesgo para la salud, especialmente para niños, ancianos y personas con enfermedades.
En España, el pasado sábado se alcanzaron 46 °C en El Granado, batiendo récords históricos para junio.
Sin embargo, el calor se siente distinto según la humedad ambiental. Aquí entra la temperatura de bulbo húmedo.
Olas de calor y temperaturas de bulbo húmedo, el peligro que aumenta
Esta mide la combinación de calor y humedad que afecta la capacidad del cuerpo para enfriarse al sudar.
Cuando la humedad es alta, el sudor no se evapora bien y el cuerpo no puede liberar calor.
Un estudio de 2020 indica que una temperatura de bulbo húmedo de 35 °C es el límite máximo que el cuerpo humano puede soportar.
Superar ese umbral puede causar daños graves a órganos y ser letal, especialmente sin aire acondicionado.
Con el calentamiento global, aumentan las temperaturas y la humedad, lo que incrementa las temperaturas de bulbo húmedo.
En regiones como el Golfo Pérsico y el sur de Asia, las combinaciones extremas de calor y humedad se han duplicado en 40 años.
Los expertos alertan que si no se controla el calentamiento, estas condiciones se volverán comunes y prolongadas.
Además, las temperaturas de bulbo húmedo ayudan a identificar dónde las olas de calor son más peligrosas y quiénes están en mayor riesgo.
Esto permite a gobiernos planificar alertas, adaptar horarios y proteger a quienes trabajan expuestos al calor.
En 2023 y 2024, el mundo vivió olas de calor extremas, con récords en Europa, Asia y América.
Las temperaturas medias globales en 2024 superaron en 1,55 °C los niveles preindustriales, marcando el año más cálido registrado.
El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió acciones urgentes para evitar la peor catástrofe climática.
