«Nunca violaríamos la soberanía de ningún país»: Marco Rubio blinda el uso militar de la base aérea de Lajes en Portugal ante acusaciones de crímenes de guerra contra Irán y el rechazo de otros aliados. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió con firmeza este jueves 8 de octubre de 2026 desde Lisboa que las tropas norteamericanas emplean la base aérea de Lajes, ubicada en las islas Azores, en estricto apego a los protocolos bilaterales convenidos con Portugal.
El jefe de la diplomacia estadounidense descartó cualquier extralimitación en las pistas lusas durante su primera visita oficial a territorio portugués, compareciendo en una rueda de prensa junto al ministro de Asuntos Exteriores anfitrión, Paulo Rangel.
La controversia estalló tras las advertencias de organizaciones globales de derechos humanos y las investigaciones preliminares de la justicia lusa sobre la logística de las aeronaves.
Postura de Washington, el reclamo de Amnistía Internacional y el silencio judicial
El representante de la Casa Blanca enfatizó la solidez de las relaciones bilaterales para disipar sospechas sobre presuntas violaciones territoriales.
Rubio sostuvo que las tropas norteamericanas operan bajo normas rigurosas que honran la soberanía de los países aliados:
«Tenemos una relación fuerte y regulada con Portugal, como la tenemos con cada uno de nuestros aliados de la OTAN, y seguimos esos protocolos en todo momento. Nunca violaríamos la soberanía de ningún país. Así no se comportan los aliados».
En tal sentido, la interrogante que detonó el pronunciamiento del funcionario guardaba relación directa con la solicitud formal que emitió Amnistía Internacional.
A este respecto, la ONG humanitaria exhortó al Ejecutivo luso a vetar el acceso a Lajes para misiones que el organismo vincula con eventuales crímenes de guerra en la ofensiva contra Irán:
- La organización no gubernamental denuncia el empleo de pistas atlánticas como puente de abastecimiento para ataques en suelo iraní.
- El Ministerio Público portugués abrió una investigación formal para determinar la legalidad de los despegues y aterrizajes militares.
- El secretario de Estado evitó profundizar en las averiguaciones fiscales y rehusó revelar detalles de «conversaciones que ocurrieron o no ocurrieron».
Asimismo, el diplomático remarcó la vigencia de los instrumentos jurídicos que norman la presencia de su ejército en el archipiélago y catalogó a Portugal como «un gran aliado».
Aunado a esto, tanto Rubio como Rangel aseguraron que la controversia sobre Lajes no figuró en la agenda formal del encuentro bilateral.
De hecho, los mandatarios concentraron las conversaciones en materias de economía, tecnología, cooperación en defensa y la posible adquisición de aviones de combate F-35.
Las condiciones de Lisboa, el contraste europeo y las protestas en la capital
Filtros portugueses frente a la negativa de España e Italia
Por otra parte, la postura del gabinete portugués marca un notable contraste respecto a la línea que adoptaron otros miembros de la alianza atlántica.
El Gobierno de Portugal autorizó el uso de las instalaciones militares bajo tres condiciones fundamentales e inviolables.
El Estado luso exige que los despliegues respondan exclusivamente a un ataque previo, que las acciones conserven un carácter «necesario y proporcional», y que las bombas no apunten hacia objetivos civiles.
En consecuencia, Lisboa asumió una postura divergente a la de socios como España e Italia, naciones que prohibieron tajantemente a Washington operar desde sus bases militares para ejecutar bombardeos contra Irán.
De igual manera, analistas en seguridad observan con atención el papel estratégico que asume el enclave de las Azores en la proyección aeronaval estadounidense en el Atlántico.
Manifestaciones callejeras y el rechazo del Partido Comunista
Por añadidura, la llegada del alto emisario de Washington desató descontento en sectores políticos y movimientos sociales de la capital lusa.
Diversas agrupaciones convocaron concentraciones callejeras en Lisboa para repudiar la presencia del funcionario norteamericano:
Alrededor de 300 ciudadanos marcharon por las avenidas céntricas portando carteles contra las operaciones armadas en Medio Oriente.
Por otro lado, la directiva del Partido Comunista Portugués declaró públicamente que Marco Rubio «no es bienvenido» en el país y acusó al gabinete de Paulo Rangel de subordinarse a los intereses geopolíticos de la Casa Blanca.
De modo que la visita oficial concluye en medio de tensiones políticas internas y dudas legales sobre el verdadero alcance de las operaciones en las Azores.
Con información de Alertas 24
