Trump evalúa deportar migrantes en buques marítimos hacia Venezuela y Centroamérica desatando alarmas por el uso de barcos prisión y costos millonarios, según The New York Times. la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa la posibilidad de utilizar barcos para deportar migrantes hacia Venezuela y otros países de Centro y Suramérica este viernes 9 de octubre de 2026.
Esta modalidad supondría viajes extensos de varios días en el océano, complejos despliegues de custodia armada y gastos presupuestarios que podrían alcanzar millones de dólares por cada travesía.
Funcionarios gubernamentales revelaron al diario The New York Times que la iniciativa permanece en una etapa preliminar sin una determinación definitiva sobre su ejecución.
Países en la mira, el buque escuela Golden Bear y gestiones del Pentágono
Los portavoces del gobierno norteamericano perfilaron los territorios que recibirían estos contingentes marítimos.
El plan logístico contempla rutas marítimas hacia tres destinos principales del continente:
- Venezuela figura como una de las opciones más complejas por la lejanía de sus costas.
- El Salvador y Honduras integran el grupo de naciones centroamericanas seleccionadas para estos traslados.
- Las embarcaciones requerirán contingentes numerosos de agentes federales armados para custodiar a los viajeros día y noche.
- La Casa Blanca sondea la nave Training Ship Golden Bear, una estructura de 500 pies perteneciente a la Academia Marítima de Cal Poly en California.
En tal sentido, la citada nave culminó su ciclo pedagógico este verano, aunque los asesores jurídicos todavía desconocen qué amparo legal permitiría su uso en tareas de deportación.
A este respecto, delegados del Departamento de Defensa contactaron a corporaciones privadas para verificar la disponibilidad de cargueros adicionales en puertos europeos.
Aunado a esto, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguró que el organismo revisa todos sus recursos para optimizar la eficiencia y cumplir el mandato presidencial de resguardar la seguridad nacional.
Asimismo, los analistas recuerdan que el proyecto continúa en el terreno hipotético y carece de firmas ejecutivas para zarpar.
Rutas hacia Venezuela y dudas sobre el trato a los repatriados
Desafíos financieros y aceptación en puertos receptores
Por otra parte, la inclusión de puertos venezolanos impone un gigantesco reto operativo para las finanzas de Washington.
La distancia geográfica hacia las costas de Sudamérica demanda recorridos mucho más prolongados que las tradicionales rutas aéreas.
El gobierno estadounidense calcula que cada travesía en barco absorberá millones de dólares en combustible, tripulación y mantenimiento, superando ampliamente el costo de los vuelos comerciales o militares.
De igual manera, el Departamento de Estado desconoce si Caracas o los gobiernos centroamericanos autorizarán el atraque de estas embarcaciones en sus muelles nacionales.
En consecuencia, los diplomáticos deberán entablar complejas conversaciones bilaterales antes de autorizar cualquier itinerario por aguas caribeñas.
Claramente, los convenios de repatriación forzosa y las relaciones internacionales entre Washington y la región se procesan en el plano de internacional.
Cuestionamientos humanitarios y régimen de detención
Por añadidura, organizaciones civiles y defensores de los derechos civiles alertan sobre las condiciones de vida a bordo durante la navegación:
El plan carece de respuestas claras sobre aspectos elementales para la integridad de los viajeros:
Los redactores de la propuesta no han aclarado si mantendrán encerradas a las personas durante todo el trayecto ni han precisado los dormitorios, el suministro de medicinas o los protocolos de socorro en aguas internacionales.
Por otro lado, esta medida profundizaría la agresiva agenda de Trump, quien ya recurrió a aviones militares, acuerdos con terceros países y celdas en la base naval de Guantánamo para encerrar extranjeros.
De modo que el plan marítimo abriría un nuevo frente de litigios constitucionales en los tribunales federales de Estados Unidos.
Advertencias de exfuncionarios y el oscuro antecedente de 1956
La denuncia de barcos prisión
Al respecto, la antigua cúpula del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cuestionó con severidad la viabilidad de la iniciativa.
Claire Trickler-McNulty, exfuncionaria de alto rango de la agencia migratoria, afirmó que estos operativos desatarán intensos conflictos de jurisdicción marítima.
La especialista sostuvo abiertamente que la agencia contempla en la práctica barcos prisión, advirtiendo sobre el grave peligro que implica retener a cientos de personas hacinadas en alta mar durante varios días seguidos.
De igual modo, la exdirectiva recordó que administraciones anteriores sopesaron el empleo de trenes y navíos, pero descartaron esas opciones por inviables.
Así pues, los sindicatos de guardacostas también expresan reservas ante la falta de entrenamiento de sus tropas para contener motines prolongados a bordo.
El trágico episodio marítimo de Tampico
Para culminar la revisión histórica, la memoria institucional de Estados Unidos registra lamentables fracasos cuando aplicó traslados por mar.
Durante los operativos de expulsión masiva ejecutados contra ciudadanos mexicanos en la década de 1950, las autoridades estadounidenses recurrieron a barcos mercantes.
Aquel experimento arrojó un saldo fatal en agosto de 1956 frente a las costas de Tampico, donde decenas de migrantes desesperados saltaron al mar, provocando el ahogamiento de cinco personas.
Con información de The New York Times
