Millones de polillas bogong en peligro de extinción tapizan fachadas y autos en Australia en una insólita invasión primaveral que intriga a la comunidad científica. Incontables enjambres de polillas bogong cubrieron durante los últimos días miles de paredes, cristales de ventanas, vehículos y patios en diversas localidades del sureste de Australia.
El extraordinario fenómeno generó fascinación y desconcierto entre los residentes de Nueva Gales del Sur, quienes atestiguaron cómo estos pequeños insectos alados formaron colonias multitudinarias alrededor de sus viviendas este viernes 2 de octubre de 2026.
La masiva presencia de estos ejemplares adquiere un valor científico de primer orden, pues ocurre justo después de un desplome poblacional histórico que colocó a la especie al borde del exterminio total.
Registros masivos en iNaturalist y el declive histórico hacia la Lista Roja
La dimensión visual del suceso detonó una oleada de reportes y fotografías en las plataformas digitales de monitoreo ambiental.
Los ciudadanos cargaron más de 9.000 avistamientos en el portal de ciencia participativa iNaturalist durante las jornadas recientes, una cifra que los investigadores consideran solo la punta del iceberg debido a que el insecto se traslada en densas nubes compactas:
Cada primavera austral, esta polilla autóctona abandona las planicies continentales donde completa su ciclo reproductivo y emprende un viaje épico de cientos de kilómetros hacia las cumbres de los Alpes australianos y las Montañas Nevadas para sortear las tórridas temperaturas del verano:
En tal sentido, los especímenes aprovechan las corrientes de aire cálido provenientes del noroeste para impulsar su planeo aéreo a gran altitud.
A este respecto, la masiva congregación actual contrasta profundamente con la tragedia biológica que arrastra la especie desde la década de 1980.
Asimismo, las olas de calor extremo y las sequías recurrentes diezmaron sus refugios silvestres, precipitando un catastrófico derrumbe poblacional del 99,5 % en el año 2017.
Aunado a esto, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) declaró formalmente a la bogong en peligro de extinción en 2021, incorporándola en su temida Lista Roja.
Claves ambientales, la zarigüeya de montaña y navegación estelar
Factores climáticos y salvamento de la fauna alpina
Por otra parte, los científicos examinan si este repunte representa una recuperación sostenida o si constituye simplemente una fluctuación numérica aislada.
El fenómeno encierra una trascendencia ecológica determinante para el equilibrio de los páramos montañosos del sur del país:
- Las bogong representan la fuente primaria de proteínas y lípidos para numerosas especies de aves migratorias y mamíferos de altura.
- La supervivencia de la zarigüeya australiana de montaña, un diminuto marsupial en peligro crítico, depende casi exclusivamente del arribo de estas polillas.
- Las abundantes lluvias que regaron el norte de Nueva Gales del Sur aseguraron vegetación tierna para alimentar a las larvas en su etapa oruga.
- El florecimiento precoz de las plantas nativas y las temperaturas cálidas brindaron combustible energético a los adultos antes de levantar vuelo.
En consecuencia, los botánicos y entomólogos celebran que las precipitaciones invernales mitigaran el impacto del cambio climático en los nidos subterráneos.
De igual manera, los guardaparques esperan un alivio alimentario para las colonias de marsupiales que subsisten con dificultad en las cumbres nevadas.
La brújula magnética y el llamado a no aplicar insecticidas
Por añadidura, la entomóloga de la Universidad de Western Sydney, Eleanor Drinkwater, ensalzó la proeza anatómica y cognitiva que despliegan estos insectos.
La experta recordó que cada individuo realiza la travesía hacia las cavernas de granito una sola vez a lo largo de su existencia biológica:
«Creemos que algunos de estos insectos están recorriendo distancias enormes para llegar hasta las montañas. Así que, si ven uno de estos maravillosos animales en su jardín, sepan que en este momento están realizando un viaje extraordinario».
Sin progenitores que les enseñen el trayecto, las mariposas nocturnas activan una asombrosa brújula neurobiológica que combina la orientación a través de las estrellas y la lectura del campo magnético terrestre para no perder el rumbo.
Por otro lado, los grupos ecologistas exhortaron a la ciudadanía a tolerar su presencia y evitar a toda costa el rociado de pesticidas químicos en los hogares.
De modo que los investigadores recomendaron apagar las luminarias exteriores durante la noche para no encandilar a las viajeras y sugirieron conservar flores autóctonas en los jardines para suministrarles néctar fresco.
Con información de EFE
