Lula da Silva calienta la campaña en Río de Janeiro al asegurar que el palacio presidencial jamás admitirá a representantes de grupos armados. A escasos diez días de una de las jornadas comiciales más polarizadas y tensas en la historia contemporánea de la nación sudamericana, el presidente de Brasil y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, protagonizó este jueves 24 de septiembre de 2026 un encendido mitin en el municipio de São Gonçalo.
El líder progresista sentenció categóricamente que la sede del Ejecutivo no dará cabida a representantes vinculados a grupos paramilitares, lanzando una alusión directa contra su principal adversario en la contienda, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro.
Discurso en São Gonçalo y dardos contra el paramilitarismo
Frente a una concurrida multitud congregada en esta empobrecida localidad del área metropolitana de Río de Janeiro, el abanderado del Partido de los Trabajadores (PT) fijó una postura inflexible sobre el perfil de quienes aspiran a gobernar:
«Quería decirles que, de la misma forma en que Brasil no cabe en el patio trasero de nadie, en el Palacio (presidencial) de Planalto no cabe la representación de milicianos».
En tal sentido, aunque el dignatario evitó mencionar nombres propios durante su alocución, dedicó amplios pasajes a criticar las plataformas de la derecha tradicional y rememoró los presuntos nexos que diversas investigaciones atribuyen a la familia Bolsonaro con las bandas armadas que dominan barriadas enteras.
Asimismo, el exalcalde de la capital fluminense y aspirante a la gobernación regional por el oficialismo, Eduardo Paes, respaldó la línea discursiva del mandatario al revelar que grupos delictivos controlan casi la mitad del territorio urbano de São Gonçalo:
«Los aliados de Bolsonaro gobiernan desde hace ocho años este estado y no hicieron nada para recuperar los territorios tomados por el crimen».
Aunado a esto, los dirigentes de la izquierda señalaron que la omisión de las autoridades estadales permitió la consolidación de un poder paralelo que asfixia a más de 900.000 ciudadanos en esa localidad.
El pulso por el Congreso y la movilización en un bastión electoral clave
La batalla decisiva por el Senado Federal
Por otra parte, Lula aprovechó la tribuna para pedir a los electores que rechacen de manera contundente las candidaturas de la extrema derecha que aspiran a ocupar curules en las elecciones legislativas del próximo 4 de octubre:
«No podemos permitir que la derecha forme una mayoría en el Senado porque, si lo hacen, ellos van a transformar este país en un infierno».
En consecuencia, el mandatario alertó que una bancada mayoritaria bajo la batuta de un senador de intenciones hostiles intentará bloquear las reformas económicas y sociales que proyecta para el que significaría su cuarto período de gobierno.
De igual manera, el líder sindicalista resumió la trascendencia del evento electoral ante sus simpatizantes con una advertencia tajante:
«Lo que está en juego en las próximas elecciones es la democracia o la barbarie».
El peso demográfico de la periferia fluminense
Por añadidura, el desembarco del mandatario en São Gonçalo responde a un minucioso cálculo estratégico para disputar el segundo mayor colegio de votantes en todo el estado de Río de Janeiro:
Esa plaza electoral registra 653.494 ciudadanos formalmente habilitados para sufragar, cifra que solo ubica a la localidad por detrás de la propia capital carioca y sus 4,9 millones de votantes.
El padrón de este municipio supera incluso a otros bastiones tradicionales de la región metropolitana como Duque de Caxias, con 635.079 electores, y Nova Iguaçu, con 615.377 ciudadanos inscritos.
Con información de EFE
