Llega a su fin el mandato presidencial de Gustavo Petro en Colombia tras un balance entre históricos logros agrícolas y la sombra de escándalos que empañan el traspaso de mando. Este 7 de agosto concluye el periodo presidencial de Gustavo Petro, el primer mandatario de izquierda en la historia de Colombia, dejando un balance caracterizado por la inclusión sin precedentes de sectores históricamente excluidos y profundas sombras provocadas por casos de corrupción. Su gestión marcó una transformación en la composición del Ejecutivo al otorgar responsabilidades a líderes indígenas, afrocolombianos, campesinos y sociales.
Logros en la reforma agraria, indicadores de pobreza y el revés en la salud
Al respecto, la visión del plan de gobierno «Colombia, potencia mundial de la vida» priorizó la redistribución de la tierra y la reducción de la vulnerabilidad social. Por consiguiente, el balance oficial refleja la formalización de más de 2,28 millones de hectáreas, la entrega directa de 351.000 hectáreas a familias campesinas e incorporación de 806.081 hectáreas al Fondo de Tierras. Sin embargo, en el ámbito legislativo no todas las apuestas prosperaron.
«Hemos sacado a cuatro millones de personas de la pobreza monetaria y a casi dos millones de la pobreza extrema», destacó el mandatario con base en los datos del DANE, que situaron la pobreza monetaria en 28 % y la extrema en 9,6 % para 2025.
Efectivamente, a pesar de los avances reportados en los indicadores de equidad, la emblemática reforma a la salud naufragó en el Congreso de la República tras la imposibilidad del Ejecutivo de consolidar una mayoría parlamentaria estable. El ambicioso cambio estructural en la atención sanitaria quedó inconcluso. Por otro lado, la asunción del abogado de ultraderecha Abelardo de la Espriella este 7 de agosto marca el inicio de una nueva era política.
El balance de la «paz total» y el deterioro por los escándalos de corrupción
Expansión de grupos armados y trabas en la pacificación
Por lo tanto, la estrategia de «paz total» convocada desde el inicio del mandato tampoco logró los objetivos trazados de desarme y pacificación territorial. Por esa razón, informes de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) advierten que, para el cierre de 2025, los grupos armados ilegales alcanzaron más de 27.000 integrantes entre combatientes y redes de apoyo —un incremento del 23,5 % respecto al año anterior—, registrando los niveles de disputa violenta más altos de la última década.
Red de escándalos e investigaciones judiciales
Por otra parte, el mayor desgaste a la figura de Petro provino de los casos de corrupción, comenzando por las irregularidades en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que derivaron en investigaciones contra altos funcionarios, contratistas y dos ministros que terminaron en prisión.
Las pesquisas por la presunta financiación irregular denunciada por su hijo, Nicolás Petro, sumadas a las controversias en torno a figuras clave como Laura Sarabia, Armando Benedetti, Juliana Guerrero y los señalamientos de nepotismo en la Aeronáutica Civil vinculados a Gabriela Muñoz, terminaron por fracturar su promesa de cambio institucional. No obstante, el mandatario conceptualizó que su administración actuó con transparencia bajo la consigna de «caiga quien caiga».
Con información de EFE
