Líderes religiosos se movilizan contra la política migratoria. Frente al aumento de redadas y militarización, iglesias y comunidades de fe piden humanidad, oración y acción no violenta.
Cuando el reverendo Edward Anderson se colocó entre las fuerzas del orden y los manifestantes en Los Ángeles esta semana, actuó como un escudo humano. Lo hizo convencido de que era su deber moral como líder religioso oponerse, sin violencia, a las duras políticas migratorias del gobierno estadounidense.
Anderson, pastor de la iglesia McCarty Memorial en West Adams Terrace, afirmó que “el silencio ante la injusticia es complicidad”. Por eso, su comunidad ha organizado vigilias, asesorado a migrantes y preparado a otros líderes religiosos para posibles redadas.
Líderes religiosos de diferentes credos se han manifestado contra el despliegue de efectivos federales en Los Ángeles, ciudad que ha visto protestas diarias en respuesta a la intensificación de las políticas migratorias. Aunque en su mayoría pacíficas, algunas manifestaciones derivaron en enfrentamientos con autoridades, lo que llevó a la alcaldesa Karen Bass a imponer un toque de queda en el centro.
Líderes religiosos se movilizan contra la política migratoria
La rabina Sharon Brous participó en una vigilia interreligiosa donde afirmó: “Respondemos a la crueldad con valentía, al odio con amor”. A su vez, la reverenda Jacqui Lewis, desde Nueva York, explicó que la no violencia “no es silencio, es confrontar la injusticia con verdad y esperanza”.
No violencia: convicción espiritual y estrategia histórica
Michael Nagler, fundador de The Metta Center for Nonviolence, recordó que esta forma de resistencia exige sacrificio, pero genera cambios más duraderos. Desde el movimiento por los derechos civiles hasta las enseñanzas budistas y cristianas, la no violencia se presenta como una alternativa poderosa frente a la opresión.
Por su parte, el sacerdote budista Seth Zuihō Segall condenó el uso de la fuerza para detener migrantes: “Incluso quienes nos horrorizan son budas en desarrollo”, dijo, subrayando el valor de la compasión como guía.
Apoyos divididos en el ámbito religioso
Mientras muchas voces espirituales condenan las medidas migratorias, otras las respaldan. El reverendo Robert Jeffress, pastor de una megaiglesia en Dallas y aliado de Trump, defendió la legalidad y moralidad de sus acciones. “Tiene autoridad constitucional y bíblica para proteger al país”, afirmó.
No obstante, la arquidiócesis de Los Ángeles, junto a otros grupos interreligiosos, continúa promoviendo vigilias, acogida y mensajes de esperanza. Para el padre Parker Sandoval, “el mal no tiene la última palabra”.
La espiritualidad, coinciden muchos líderes, puede ser faro en medio de la incertidumbre. Una guía para defender la dignidad humana, con fe, pero sin violencia.
