Valencia, 17 de julio de 2025-. La principal organización humanitaria de El Salvador abandonó el país por persecución. La principal organización de derechos humanos. Ha parado su trabajo en el país. Se vio forzada al exilio. Por el asedio del gobierno de Nayib Bukele. Noah Bullock, director ejecutivo, lo confirmó a EL PAÍS.
Cristosal detiene operaciones en El Salvador por miedo. «Tuvimos que decidir entre la cárcel o el exilio». «Y decidimos que no servimos de nada a las víctimas estando presos», dijo Bullock. La salida de Cristosal, con 25 años de trayectoria. Marca un precedente. En la historia del país centroamericano. Y en la autocracia de Bukele.
La principal organización humanitaria de El Salvador abandonó el país por persecución
El exilio de Cristosal ocurre. En medio de una desbandada. De defensores de derechos humanos. Y periodistas independientes. Han huido del país. Por temor a ser capturados.
Solo entre junio y julio. Al menos 20 activistas y 40 periodistas. Han salido de manera preventiva. A finales de junio. Decenas de voces críticas. Activistas y periodistas. Recibieron mensajes de diferentes fuentes. Les advertían de una «lista negra». Con nombres de personas a capturar. Provocó la huida de muchos.
Durante el último mes. EL PAÍS habló con quince exiliados. Todos aseguraron estar en esa lista. El equipo de Cristosal también recibió la información. «Hay rumores de listas negras». «Ciertas o no, terminan siendo una amenaza directa», dijo Bullock.
Otra defensora importante, Ingrid Escobar. Directora de la ONG Socorro Jurídico Humanitario. Anunció a principios de julio su exilio. Por temor a ser capturada. Tras enterarse de que padece cáncer. Denunció que días antes de salir. Policías se apostaron fuera de su casa. La siguieron varias semanas. Mostró video de cámaras de seguridad. Donde se ve a uniformados. Llegar en motocicletas y luego irse.
Cristosal detiene operaciones en El Salvador por represión. El temor a ser detenidos se sustenta. En la última embestida autoritaria. De Bukele contra las voces disidentes. En junio, al iniciar su séptimo año de poder. Bukele atacó a medios de comunicación. Y organismos de derechos humanos. Añadió que no le importaba. Que lo llamaran «dictador».
Cifras alarmantes
En semanas siguientes aprobó. Una ley mordaza exprés. Su gobierno podrá decidir. Qué organizaciones o periódicos. Pueden trabajar en el país. O no. Bajo pena de ser acusados de lavado de dinero. Si reciben fondos del exterior. Sin autorización.
En esas mismas semanas. Bukele capturó a un líder comunitario. Un activista por el derecho al agua. Y dos abogados. Entre ellos Ruth López. Una de las principales directivas de Cristosal. López lideró investigaciones. Denunciando desapariciones, torturas y muertes. En el sistema de prisiones. Al que ahora ha sido enviada.
Las capturas arbitrarias se extendieron. A doce empresarios de transporte colectivo. Por desobedecer orden del mandatario. De dar transporte gratis. El 7 de junio. Uno de ellos murió tras cinco días. En prisión.
Enrique Anaya, una voz disidente. Capturado en estos meses. Criticó al mandatario en televisión. Días antes de su arresto. «Aquí el que hable, el que critique». «El que no se arrodille ante el ídolo, se va preso», dijo Anaya. «Usted está hablando y está criticando», respondió el entrevistador. «Sí, y por supuesto que tengo miedo», respondió Anaya. Cuatro días después fue detenido.
«En El Salvador existe un ambiente de terror». «Para las voces disidentes». «Tenemos que entender que Ruth no es la primera». «Presa política de El Salvador». «Desde los primeros días de la administración Bukele». «Se ha utilizado el sistema de justicia». «Para castigar a sus adversarios», dijo Bullock. Un reporte de El Faro de principios de julio. Señala 28 presos políticos. Y más de cien en el exilio. Desde 2021 hasta la fecha.
