Keiko Fujimori anuncia en San Salvador la edificación de dos megacárceles bajo el patrón del Cecot tras pactar una alianza de seguridad con Bukele. La presidenta del Perú, Keiko Fujimori, anunció este jueves en San Salvador que construirá nuevas penitenciarías inspiradas directamente en el esquema de mano dura aplicado por Nayib Bukele, anticipando que adoptará severos protocolos de aislamiento y disciplina interna este viernes 30 de octubre de 2026.
Dicho pronunciamiento ocurrió tras recorrer los pasillos y celdas del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel erigida en símbolo de las detenciones masivas en el país centroamericano.
La jefa de Estado procura asimilar parte de esa experiencia para contener la crítica ola delictiva que golpea a las ciudades peruanas, donde los índices de extorsión, sicariato y secuestros desafían a su administración tras completar tres meses en el poder.
El recorrido por el Cecot y el plan de dos nuevas prisiones
La mandataria peruana acudió a las instalaciones del penal de máxima seguridad en Tecoluca, al este de la capital salvadoreña, resguardada por un fuerte cordón militar provisto de fusiles automáticos.
Los ministros de Seguridad, Gustavo Villatoro; de Defensa, René Merino Monroy; y el director del recinto, Belarmino García, guiaron a Fujimori a través de los arcos de detección, los escáneres corporales y la armería donde custodian el arsenal de los custodios.
En tal sentido, la jefa de Estado expuso las conclusiones de su visita técnica durante una rueda de prensa conjunta ofrecida en la Casa Presidencial salvadoreña: «El Perú y El Salvador son países distintos, pero el tema de la inseguridad y enfrentar organizaciones criminales internacionales nos lleva a recoger las cosas que sí podemos replicar».
A este respecto, Fujimori confirmó el plan de edificar dos prisiones modernas en suelo peruano, destinando una de ellas a reclusos de extrema peligrosidad: «La construcción de cárceles, que fueron erigidas además en siete meses, con medidas de seguridad absolutas. Eso es algo que por supuesto nos vamos a llevar al Perú».
Aunado a esto, la gobernante exteriorizó su interés en trasladar a su país el programa de trabajo penitenciario Cero Ocio, procurando mantener ocupada a la población penal.
Asimismo, la presidenta adelantó que su gabinete empleará las facultades legislativas delegadas por el Congreso en Lima para tipificar legalmente a las mafias como organizaciones hostiles o terroristas, facilitando su reclusión indefinida.
La alianza bilateral y el debate sobre los derechos de los reclusos
La hoja de ruta institucional suscrita por ambos mandatarios
Por otra parte, la ceremonia protocolar incluyó el despliegue de alfombra roja, honores del Ejército y una comitiva de estudiantes del Complejo Educativo República del Perú agitando pabellones patrios.
Ambos dignatarios rubricaron una declaración conjunta orientada a fortalecer la colaboración en materias de seguridad, salud pública, educación y modernización estatal.
Bukele ofreció poner a disposición su recetario antipandillas, matizando prudentemente las diferencias criminológicas: «Ellos decidirán qué desechar, qué tomar en cuenta, qué aplicar y en qué medida aplicarlo».
No obstante, analistas políticos llamaron la atención sobre la comitiva peruana, pues aunque viajaron cuatro ministros de Estado, la delegación excluyó llamativamente al jefe del Instituto Nacional Penitenciario de Perú.
En consecuencia, Fujimori remarcó que someterá cada proyecto a un filtro constitucional: «Todas estas iniciativas serán analizadas dentro de las leyes de nuestro país, dentro de nuestro sistema, pero sin duda hay muchas cosas que nos llevamos».
La justificación del aislamiento extremo frente a los reclamos humanitarios
Por añadidura, la gobernante admitió el impacto que le causaron las férreas restricciones alimentarias y la incomunicación absoluta dentro del Cecot, definiéndolas como medidas sumamente drásticas pero necesarias.
Fujimori defendió la dureza carcelaria contra los señalamientos de organismos internacionales sobre torturas y muertes bajo custodia, argumentando: «Aquí lo que se busca, si es que hay que escoger y elegir, es velar por los derechos humanos de las personas inocentes, de las personas de bien».
Dicha postura enaltece las políticas de Bukele, a quien la mandataria catalogó como artífice de un «faro de esperanza para Latinoamérica» por devolver la paz a los transeúntes.
Por otro lado, los sectores defensores de las garantías fundamentales advierten sobre el riesgo de replicar detenciones sin debido proceso en las urbes peruanas.
De modo que el anuncio de levantar dos megacárceles, el uso de facultades legislativas, el pacto bilateral de seguridad y la visita al Cecot delinean el viraje penal impulsado por Keiko Fujimori este viernes 30 de octubre de 2026.
Con información de El País
