Valencia, 23 de enero de 2026-. Informaron sobre otra madre de preso político que falleció antes de la excarcelación de su su hijo. Yarelis Salas, de 39 años, era madre de Kevin Orozco, detenido desde julio de 2024 en la cárcel de Tocorón.
La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) informó que su muerte ocurrió poco después de la vigilia, agotada por la angustia y el desgaste físico.
Últimos días de lucha
Salas dedicó sus últimos meses a exigir la excarcelación de su hijo.
Testigos describieron su etapa final como marcada por la esperanza de una noticia de liberación que nunca llegó.
JEP calificó su fallecimiento como «el costo humano más alto de la persecución estatal».
Kevin Orozco, de 25 años, permanece privado de libertad desde las protestas tras las elecciones presidenciales de 2024.
Fue detenido bajo cargos de conspiración y menoscabo a la integridad nacional, que organismos internacionales consideran criminalización de la disidencia.
Desde su arresto, la familia denunció irregularidades judiciales y condiciones precarias de reclusión.

Responsabilidad del sistema
La ONG responsabilizó al sistema penitenciario por el desgaste emocional que sufren las familias de los detenidos.
«Su muerte es un doloroso recordatorio del costo humano de la persecución política», señaló JEP.
Añadieron que Yarelis Salas falleció sin poder abrazar a su hijo fuera de la cárcel.
El comunicado concluyó con un llamado directo al Estado: «Ninguna madre debería morir esperando la libertad de su hijo».
Exigencia de liberación inmediata
Tras el fallecimiento, activistas y familiares solicitaron un permiso especial para que Kevin Orozco asista a las honras fúnebres.
El joven, oriundo de Los Teques, estado Miranda, aún espera una respuesta oficial de las autoridades penitenciarias.
La medida humanitaria busca permitirle despedir a su madre y aliviar parcialmente el dolor de la familia.
