En una decisión que marca un precedente en la política migratoria europea tras los cambios geopolíticos en el Medio Oriente, el gobierno de Grecia revoca el asilo a sirios, afectando inicialmente a un grupo de más de 1.200 ciudadanos de esa nación. Las autoridades migratorias helenas justifican esta medida bajo el argumento de que, tras la reciente caída del régimen de Bachar al Asad, las causas objetivas que motivaron la protección internacional —como la persecución política y la guerra civil— han dejado de existir, permitiendo un retorno seguro a su país de origen.
El Ministerio de Migración y Asilo de Grecia señaló que cada expediente está siendo revisado individualmente, pero que la directriz general responde a la nueva realidad de seguridad en Siria. El hecho de que Grecia revoca el asilo a sirios ha encendido las alarmas entre organizaciones de derechos humanos, que consideran la medida prematura debido a que la estabilidad en el territorio sirio aún es frágil y las infraestructuras básicas están devastadas. No obstante, el Ejecutivo griego sostiene que el cese de las hostilidades y el cambio de gobierno eliminan el estatus de refugiado según los convenios internacionales vigentes.
Esta política podría ser el inicio de una tendencia más amplia dentro de la Unión Europea, donde otros países observan con atención el desarrollo de la situación en Damasco para ajustar sus propias cuotas de asilo. Mientras Grecia revoca el asilo a sirios, los afectados enfrentan la incertidumbre de perder sus permisos de residencia y trabajo en suelo europeo, viéndose obligados a iniciar procesos de repatriación voluntaria o enfrentar la deportación. Se espera que en las próximas semanas se anuncien nuevos grupos sujetos a esta revisión, en medio de un intenso debate sobre los estándares de seguridad necesarios para garantizar un regreso digno a una nación en reconstrucción.
Con información de Alberto News
