Panamá intercepta 109 sacos de aletas de tiburón camuflados como buche de pescado con destino a Malasia. Un cargamento de 109 sacos que contenía aletas de tiburón fue incautado por las autoridades panameñas en el Puerto de Manzanillo, ubicado en la provincia caribeña de Colón, tras descubrir que los remitentes declararon la mercancía de manera fraudulenta como «buche de pescado» para enviarla clandestinamente hacia Malasia. Ciertamente, el hallazgo frustró una importante ruta de contrabando marino gracias a una inspección conjunta entre el Ministerio de Ambiente, la Dirección de Investigación Policial, el Ministerio Público y la Autoridad de los Recursos Acuáticos.
Peritaje biológico, tratados CITES y política de «cuota cero»
Sobre las experticias científicas en curso, biólogos y especialistas analizan las muestras de los tejidos retenidos con el propósito de clasificar las especies a las que pertenecen las piezas e identificar si figuran dentro de los apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). En este sentido, Panamá mantiene vigente una política estricta de «cuota cero» para las variedades de escualos protegidas por dicho convenio, prohibiendo su extracción, movilización y comercialización internacional.
«El aleteo consiste en cercenar las aletas de los tiburones mientras continúan con vida para luego arrojar sus cuerpos mutilados al océano, una práctica sumamente destructiva que amenaza el equilibrio de los ecosistemas marinos», advirtieron voceros del Ministerio de Ambiente durante el balance del operativo.
Por consiguiente, si los exámenes de laboratorio ratifican la presencia de especímenes vedados, la empresa exportadora afrontará sanciones severas bajo los convenios multilaterales.
Demanda en mercados asiáticos y remisión a la Fiscalía Ambiental
El negocio del aleteo y su valor cultural en Asia
Por su parte, el comercio clandestino de estas piezas responde a la alta cotización que alcanzan en el mercado gastronómico de diversas regiones de Asia, donde las utilizan como ingrediente principal en la elaboración de caldos y sopas tradicionales vinculadas a conceptos culturales de estatus, prosperidad y buena fortuna. En este contexto, las redes de contrabando buscan burlar los controles aduaneros en los puertos latinoamericanos mediante la falsificación de manifiestos de carga.
Proceso penal ante la Fiscalía de Delitos Ambientales
Por otro lado, la totalidad del expediente y las evidencias incautadas en el contenedor marítimo pasarán a la orden de la Fiscalía de Delitos Ambientales para individualizar las responsabilidades penales e imputar a los involucrados. Ciertamente, los investigadores judiciales rastrean a los agentes aduaneros y a las compañías de logística que tramitaron el despacho hacia el continente asiático.
Con información de EFE
