Festival del Año Nuevo Lunar en Yokohama resalta entre tensiones con China. Yokohama, Japón, celebró este martes el Año Nuevo lunar en su barrio chino, el mayor del país, en medio de tensiones políticas con China por Taiwán. La festividad reunió a dragones y leones rojos y amarillos, acompañados por tambores y petardos, en el tradicional ritual Cai Qing, en el que los animales recogen hojas frente a los comercios como símbolo de prosperidad.
El evento, que celebra su 40 edición del Festival de Primavera, incluyó farolillos rojos y puestos callejeros, creando un ambiente colorido que contrastó con la tensión diplomática entre Tokio y Pekín. Muchos asistentes expresaron nostalgia y orgullo por sus raíces; una joven de origen chino dijo sentirse “un poco más cerca de casa”, mientras que un niño de 10 años destacó que el ambiente es “increíble” y uno de sus favoritos.
Festival del Año Nuevo Lunar en Yokohama resalta entre tensiones con China
Ray, nacido en Pekín y residente en Tokio, afirmó que las calles le recordaban a su ciudad de origen y que fue emocionante ver tanta gente reunida en la festividad.
Sin embargo, la celebración se vio afectada por la caída de turistas chinos en Japón, resultado de las tensiones bilaterales. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, generó malestar en Pekín al señalar que un eventual uso de la fuerza sobre Taiwán podría justificar la intervención nipona. Benoit Hardy-Chartrand, profesor del Instituto de Estudios Asiáticos Contemporáneos, afirmó que las relaciones entre ambos países permanecerán tensas en el futuro cercano.
Como respuesta, China ha restringido exportaciones de minerales críticos y desincentivado el turismo hacia Japón. Durante los primeros siete días del chunyun, periodo de desplazamientos masivos por el Año Nuevo chino, al menos 58 rutas entre ambos países fueron canceladas. Mientras tanto, Corea del Sur y destinos del Sudeste Asiático han absorbido parte del flujo turístico tradicionalmente dirigido a Japón.
El festival de Yokohama demuestra que la cultura y las tradiciones continúan vivas, aunque el turismo japonés se vea afectado por los vaivenes de la política internacional.
