Exguerrilleros de los Comandos de la Frontera envían una carta al presidente electo Abelardo De La Espriella para exigir la continuidad de la paz tras el fin del mandato de Petro. Los exguerrilleros del grupo armado ilegal Comandos de la Frontera, quienes permanecen concentrados desde el pasado 18 de junio en una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en el suroeste de Colombia, dirigieron este lunes una misiva formal al mandatario electo, Abelardo de la Espriella, para solicitarle que garantice la continuidad del proceso de pacificación iniciado durante la administración saliente de Gustavo Petro.
Ciertamente, la solicitud de los excombatientes surge a escasos días del cambio de mando presidencial en la nación vecina, generando incertidumbre sobre el futuro de su reintegración civil. Por lo tanto, el pronunciamiento de los exguerrilleros reconfigura el debate sobre la política de seguridad regional.
Contenido de la misiva, ubicación de la ZUT e irreversibilidad del desarme
Al respecto, los exguerrilleros manifestaron en el documento remitido desde el municipio de Valle del Guamuéz, en el departamento de Putumayo, que su determinación de abandonar la lucha armada tiene un carácter definitivo. Por consiguiente, apelaron a la paz como una política de Estado y un derecho fundamental para demandar que los compromisos pactados no sean desestimados por el nuevo Ejecutivo. Sin embargo, los excombatientes hicieron énfasis en la necesidad de contar con garantías jurídicas e institucionales para evitar la marginación de quienes integraron la estructura.
«Nuestro deseo es que durante su Gobierno se apoye nuestro compromiso de paz. La paz como política de Estado y como derecho fundamental nos alienta a que lo acordado siga adelante. Permanecemos firmes con la paz, la legalidad y el desarrollo», afirmaron los voceros exguerrilleros en la carta enviada al presidente electo.
Efectivamente, la concentración abarca a un contingente de 86 hombres y 13 mujeres exguerrilleras que entregaron su armamento e ingresaron a la ZUT tres días antes de la jornada electoral donde De la Espriella resultó vencedor. Por este motivo, el desmantelamiento de la unidad respondió a los acuerdos logrados en la mesa de conversaciones entablada con la administración Petro desde junio de 2024. Por otro lado, los exguerrilleros pertenecían a la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), disidencia de las antiguas FARC con presencia estratégica en Putumayo y Nariño.
Postura del nuevo gobierno y giro en la política de seguridad colombiana
Cambio de mando en Cali y postura sobre la «paz total»
Por lo tanto, la petición de los exguerrilleros choca de frente con las directrices expresadas por el presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien asumirá la jefatura del Estado este viernes 7 de agosto de 2026 en la ciudad de Cali. Por esa razón, la toma de posesión marcará el inicio de un cambio radical en la doctrina de defensa colombiana.
Cierre de diálogos con grupos al margen de la ley
Por otra parte, durante su campaña electoral, De la Espriella rechazó tajantemente la continuidad de la estrategia de «paz total», atribuyéndole el deterioro del orden público y el fortalecimiento de los grupos irregulares. El mandatario entrante descartó mantener mesas de negociación con organizaciones armadas como eje de su gestión de seguridad nacional. No obstante, la comunidad internacional se mantiene atenta al destino de los exguerrilleros amparados en el proceso saliente.
Con información de Alberto News
