Valencia, 23 de septiembre de 2025-. Estudio demuestra que el estrés infantil afecta la salud mental adulta. La investigación siguió a 1.420 niños desde los 9 hasta los 30 años, midiendo su «carga alostática», los efectos acumulativos del estrés en el cuerpo.
Se evaluaron marcadores inmunitarios, neuroendocrinos y metabólicos, incluyendo proteína C reactiva, cortisol, DHEA, índice de masa corporal y relación cintura-cadera.
Los resultados indicaron que niveles elevados de estos indicadores en la infancia se asociaban con mayor riesgo de hipertensión, obesidad y problemas cardiometabólicos en la adultez.
Los autores destacan que identificar la carga alostática temprana puede permitir intervenciones preventivas y reducir la exposición al estrés infantil.
Estudio demuestra que el estrés infantil afecta la salud mental adulta
Un segundo estudio, realizado por la Universidad de Turku en Finlandia, examinó cómo el cerebro responde al bullying mediante videos en primera persona.
Los participantes mostraron activación intensa de redes cerebrales sociales y emocionales, así como sistemas autónomos de respuesta a amenazas, al observar agresiones.
El seguimiento ocular y la dilatación pupilar evidenciaron que el acoso genera respuestas emocionales y fisiológicas más fuertes que las interacciones sociales positivas.
Los investigadores advierten que estas reacciones prolongadas pueden afectar la salud mental y física, contribuyendo a la activación crónica de mecanismos de estrés.
Prevención y salud futura
Ambos estudios subrayan la importancia de proteger a la infancia frente al estrés crónico y el acoso escolar.
Reducir estas exposiciones no solo favorece la salud mental inmediata, sino que disminuye el riesgo de enfermedades cardiometabólicas y otros problemas físicos en la adultez.
Promover entornos seguros y de apoyo, así como la detección temprana de señales de estrés, podría ser clave para un desarrollo saludable y sostenible.
