Valencia, 12 de marzo de 2026-. Esto dice la ministra de Salud sobre la vacunación contra la fiebre amarilla en adultos mayores. La vacunación contra fiebre amarilla en Venezuela avanza bajo lineamientos específicos que buscan reducir riesgos y priorizar a la población más vulnerable en zonas donde circula el virus. La ministra explicó que existen límites claros para la aplicación de la dosis, especialmente en adultos mayores.
Esto dice la ministra de Salud sobre la vacunación contra la fiebre amarilla en adultos mayores
Gutiérrez señaló que las personas mayores de 59 años no deben vacunarse, incluso si nunca han recibido la dosis. Explicó que los efectos adversos pueden ser tan graves como la propia enfermedad en este grupo etario.
Indicó que quienes ya fueron inmunizados no requieren refuerzos. El riesgo de complicaciones, conocido como efecto vaccinal, puede generar síntomas similares a la fiebre amarilla, por lo que no se recomienda repetir la dosis.
La vacunación contra fiebre amarilla en Venezuela se aplica únicamente a quienes se encuentran dentro del rango seguro, desde el primer año de vida hasta los 59 años, siempre bajo supervisión médica.
Estados priorizados y dinámica del brote
El plan de inmunización comenzó en cuatro estados donde se detectó circulación del virus mediante diagnósticos de laboratorio. El despliegue inicial abarcó 22 parroquias, seleccionadas por su cercanía a corredores ecológicos donde se desplaza la fauna silvestre.
La ministra explicó que el brote se mueve a través de reservorios naturales, principalmente monos que cruzan fronteras y transportan el virus en zonas boscosas. Por ello, el cronograma estima entre tres y cuatro meses de trabajo antes de extender la vacunación a estados fronterizos y contiguos.
La vacunación contra fiebre amarilla en Venezuela se adapta a la dinámica del virus, que circula en áreas selváticas y puede afectar a personas expuestas por actividades rurales o turísticas.
Importancia de la prevención y vigilancia
Gutiérrez recordó que la fiebre amarilla es una enfermedad viral grave, con potencial hemorrágico, y que la prevención depende tanto de la vacunación como del control del mosquito transmisor.
Las autoridades sanitarias mantienen vigilancia epidemiológica activa y piden a la población seguir medidas preventivas, como eliminar criaderos de mosquitos y acudir a los centros de salud ante síntomas sospechosos.
