Valencia, 25 de marzo de 2026-. Estiman que el mercado del petróleo tardará entre tres y cinco meses en recuperar la normalidad. Así lo advierten analistas y organismos internacionales, quienes comparan la situación de este enclave estratégico con un tubo de pasta de dientes: el tráfico se detuvo de forma fulminante, pero su recuperación será lenta y sumamente compleja.
La parálisis total del estrecho ha generado un embotellamiento sin precedentes en la historia moderna. Actualmente, cerca de 2.000 buques y unos 20.000 marineros permanecen atrapados en el golfo Pérsico. Según la Organización Marítima Internacional, la salida de estos navíos requerirá una coordinación extrema para evitar accidentes en la zona.
Estiman que el mercado del petróleo tardará entre tres y cinco meses en recuperar la normalidad
El cierre de este paso marítimo es considerado por la Agencia Internacional de la Energía como la mayor amenaza histórica para la seguridad energética. En apenas tres semanas, el precio del petróleo Brent ha subido un 45%, mientras que el gas natural se ha disparado un 70%. Esta crisis ya afecta el bolsillo de los ciudadanos, quienes pagan mucho más por la gasolina.
Expertos de Rystad Energy señalan que, aunque se diera la orden de apertura mañana, recuperar la oferta normal de crudo llevaría entre tres y cinco meses. El problema no es solo logístico; hay más de 40 infraestructuras energéticas en nueve países con daños severos. La planta de gas de Ras Laffan, en Catar, tardará hasta cinco años en repararse tras los ataques sufridos.
Debido a estos daños estructurales, el gobierno de Catar ya ha declarado la cláusula de fuerza mayor en sus contratos. Esto significa que no podrá cumplir con el suministro de gas a largo plazo para naciones como China, Corea del Sur, Italia y Bélgica. La pérdida de producción en esta planta equivale al 3% de la oferta mundial de gas natural.
Desafíos para el tráfico marítimo
La logística para descongestionar el Golfo será un reto de ingeniería y control. Emilio Rodríguez-Díaz, especialista en seguridad marítima, explica que no será cuestión de «arrancar y salir». Se necesitará un sistema de control de tráfico coordinado entre Irán y Omán para organizar la salida de los superpetroleros cargados con millones de barriles.
Actualmente, el flujo de petróleo a través del estrecho se ha desplomado un 98%. Potencias como Arabia Saudí y Kuwait han tenido que detener su producción al quedarse sin capacidad de almacenamiento. Se calcula que hay 74 millones de barriles flotando en buques que esperan desesperadamente que el paso sea liberado para llegar a sus destinos.
A largo plazo, el mercado internacional mantendrá una «prima de riesgo» en los precios. Aunque reabrir Ormuz tardará varios meses, la desconfianza de los inversores persistirá durante años. Esta crisis ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de las rutas comerciales y la dependencia global de una zona geográfica tan concentrada y sensible.
