Valencia, 6 de enero de 2026-. Estados Unidos defendió su intervención en Venezuela ante una OEA dividida. La Organización de los Estados Americanos celebró una sesión extraordinaria el 6 de enero. El encuentro analizó la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.
La operación comenzó el 3 de enero. Incluyó bombardeos aéreos y la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
La reunión estuvo cargada de tensión política. No hubo consensos ni resoluciones finales.
Estados Unidos defendió su intervención en Venezuela ante una OEA dividida
Los Estados miembros se reunieron de urgencia en Washington. El debate abordó aspectos políticos, jurídicos y regionales.
Varias delegaciones expresaron preocupación por la legalidad de la intervención. También alertaron sobre posibles precedentes para la seguridad hemisférica.
El debate OEA intervención EE. UU. evidenció profundas divisiones regionales. Las posturas fueron dispares y, en algunos casos, irreconciliables.
El secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin, afirmó que el organismo sigue con atención los hechos. Llamó a priorizar el diálogo.
Desde Uruguay, Edison Lanza advirtió sobre un precedente preocupante. Insistió en elecciones libres y un proceso político negociado.
México reiteró su rechazo al uso de la fuerza. Alejandro Encinas pidió respetar los principios del sistema interamericano.
Protestas y clima de tensión
La sesión se desarrolló bajo presión constante. Hubo interrupciones dentro del salón principal.
Una activista estadounidense irrumpió mientras hablaba el delegado de Estados Unidos. Aseguró que la intervención respondía a intereses económicos.
“Esto es por el petróleo, no por el pueblo venezolano”, gritó antes de ser retirada.
En el exterior, organizaciones pacifistas protestaron desde temprano. CODEPINK encabezó manifestaciones contra la intervención y las sanciones.
Las imágenes circularon ampliamente en redes sociales. Reflejaron un ambiente tenso y altamente politizado.
Divisiones regionales persistentes
Países como Colombia llamaron a la cautela. Su vicecanciller, Mauricio Jaramillo, defendió una salida concertada.
Perú cuestionó la efectividad del organismo. Harold Forsyth calificó la sesión como un acto simbólico sin impacto real.
Estados Unidos defendió su actuación. Sin embargo, no presentó un plan político a largo plazo.
Venezuela no participó en el debate. El país abandonó la OEA en 2019.
El debate OEA intervención EE. UU. cerró sin votaciones ni declaraciones conjuntas. El organismo quedó dividido.
La OEA optó por monitoreo y pronunciamientos diplomáticos. Evitó condenas directas y decisiones vinculantes.
Un comunicado conjunto con Caricom expresó “profunda preocupación”. Reafirmó el compromiso con soluciones pacíficas.
El organismo también evalúa el impacto humanitario. Incluye posibles desplazamientos y denuncias de derechos humanos.
Al cierre, quedó claro el diagnóstico compartido. La crisis es grave, pero la respuesta sigue siendo limitada.
