Valencia, 18 de septiembre de 2025-. Esta provincia de Canadá retiró censura de libros en escuelas ante protestas. El Gobierno de Alberta, liderado por la primera ministra Danielle Smith, buscaba eliminar de bibliotecas escolares libros con contenido sexual.
El 4 de julio, el Ministerio de Educación emitió una orden que obligaba a retirar material que aludiera a contacto con partes íntimas.
El ministro Demetrious Nicolaides señaló que la medida buscaba garantizar que los estudiantes tuvieran acceso a material apropiado para su edad.
La orden pasó desapercibida durante las vacaciones, pero el 28 de agosto la cadena CBC publicó una lista con 226 obras afectadas.
Entre los títulos figuraban El cuento de la criada de Margaret Atwood, El color púrpura de Alice Walker y Un mundo feliz de Aldous Huxley.
La noticia generó rechazo inmediato entre padres y miembros de la comunidad literaria, que calificaron la medida como excesiva y censuradora.
Esta provincia de Canadá retiró censura de libros en escuelas ante protestas
Margaret Atwood se pronunció en redes sociales, criticando la prohibición y compartiendo un relato satírico sobre la censura de libros.
La Comisión Escolar de Edmonton aclaró que la lista respondía únicamente a los criterios dictados por la orden ministerial.
El 2 de septiembre, el Gobierno provincial suspendió temporalmente el plan para revisar y reformular los puntos de la norma.
La primera ministra Danielle Smith admitió que hubo “malentendidos” respecto a la interdicción de ciertos libros.
El lunes, el ministro Nicolaides emitió una nueva orden que limita el retiro únicamente a obras con representaciones visuales explícitas de actos sexuales.
Las escuelas tendrán hasta el 31 de octubre para presentar su lista y deberán retirar los libros antes del 5 de enero.
Educación y censura en debate
El caso de Alberta evidencia el choque entre libertad de expresión y criterios de protección infantil en el ámbito educativo.
El Gobierno federal canadiense no se ha pronunciado, ya que la educación es competencia exclusiva de cada provincia.
Padres, educadores y escritores mantienen la vigilancia sobre el proceso, mientras la comunidad debate sobre los límites de la censura escolar.
