El Inameh confirma la presencia activa de El Niño en Venezuela y proyecta un alza paulatina en las temperaturas bajo condiciones de marcada sequía. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) mantiene un monitoreo permanente sobre la evolución y desplazamiento del fenómeno meteorológico El Niño en Venezuela, evento oceánico-atmosférico que permanece activo en el territorio nacional tras la declaratoria de advertencia formal emitida por las autoridades climáticas desde el pasado mes de junio.
El ente técnico especializado evalúa de forma ininterrumpida los patrones de comportamiento de las corrientes y su incidencia directa sobre los regímenes de precipitaciones y las temperaturas promedio en las distintas entidades del país.
Ante este escenario, los modelos predictivos del organismo alertan sobre una reducción progresiva de las lluvias y un alza térmica generalizada, en un contexto en el que los patrones ambientales globales transitan de un cambio paulatino a un estado de crisis aguda.
Monitoreo a las variables hídricas y balance técnico de la presidencia del Inameh
En primer lugar, los pormenores técnicos de este cuadro hidrológico fueron detallados por el presidente del Inameh, Reidy Zambrano, durante su intervención en el espacio de divulgación «Tenemos que Hablar», donde explicó que los expertos de la institución analizan de manera continua la interacción de los vientos alisios y las masas de calor.
«A partir del mes de junio, se presentó una advertencia de El Niño. Nosotros desde el Instituto, de manera muy minuciosa, estudiamos su evolución, su impacto en las variables, principalmente en la temperatura, la precipitación», precisó Reidy Zambrano en torno al cuadro de vigilancia institucional.
En este sentido, los cálculos proyectados por el centro meteorológico advierten que el fenómeno inducirá un ascenso gradual y sostenido en los termómetros, acompañado de un marcado déficit de precipitaciones que impactará de manera heterogénea las distintas regiones del país.
Asimismo, la persistencia de estas condiciones atmosféricas exige un seguimiento estricto para prever afectaciones en los embalses y cuencas hidrográficas.
De cambio a emergencia climática global, absorción oceánica y prevención
Récords térmicos acumulados y emisiones fósiles
Por su parte, Zambrano amplió el foco del debate hacia el panorama planetario, aseverando que la situación actual ha sobrepasado los parámetros convencionales del cambio climático para adentrarse en una auténtica «emergencia climática», caracterizada por una mayor periodicidad e intensidad de eventos meteorológicos de carácter extremo.
De manera paralela, el funcionario expuso que desde la década de 1980 cada decenio ha resultado más cálido que el predecesor, siendo los últimos diez años los más calurosos de los que se tenga registro instrumental, con picos de calor rotos continuamente desde mediados de 2023.
Entre las causas estructurales de estas perturbaciones, el titular del instituto apuntó a la dependencia del consumo de combustibles fósiles y al aumento desmedido de las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera.
El papel de las masas oceánicas y la cultura preventiva interna
Al respecto, la máxima autoridad del Inameh subrayó la influencia crítica de los ecosistemas marinos, recordando que los océanos absorben más del 90 % del excedente de calor generado por el calentamiento de la Tierra, factor que desestabiliza directamente la atmósfera continental.
Bajo esta realidad, Zambrano enfatizó que Venezuela no está blindada ni exenta de experimentar los impactos colaterales de estas anomalías climáticas, instando a las instituciones y a la ciudadanía a consolidar una cultura preventiva y de planificación oportuna para amortiguar los efectos de las sequías y olas de calor en la vida cotidiana de las comunidades.
Con información de Versión Final
