El presidente del Consejo de Yemen decreta movilización general para arrebatar Saná a los insurgentes y promete amnistía a los combatientes que deserten. En un dramático giro operacional que anticipa una escalada bélica a gran escala en la península arábiga, el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al Alimi, ordenó este viernes 25 de septiembre de 2026 una «movilización general» ciudadana para incorporar a miles de civiles en las filas de las Fuerzas Armadas regulares.
La directriz gubernamental persigue un objetivo estratégico determinante: librar una batalla frontal para arrebatar todo el territorio nacional al movimiento rebelde de los hutíes y reconquistar la capital Saná, urbe que los milicianos insurgentes controlan de facto desde finales de 2014.
Proclama presidencial y reclutamiento masivo
El jefe de Estado transmitió un enérgico mensaje a través de los canales de la televisión abierta para llamar a la resistencia armada en todas las provincias.
Al Alimi exhortó a los jóvenes y a los reservistas a sumarse sin demora a las unidades de infantería para frenar la expansión del grupo insurgente:
«Convoco a los hijos e hijas de nuestro gran pueblo a una movilización general y a una unión nacional».
En tal sentido, el mandatario insistió en que la defensa del orden constitucional y el rescate de las instituciones estatales exigen la concurrencia decidida de la sociedad civil organizada.
Asimismo, el alto mando militar coordina desde ya la apertura de centros de adiestramiento táctico para instruir a los nuevos contingentes de voluntarios.
Aunado a esto, las autoridades gubernamentales preparan esquemas de aprovisionamiento logístico para desplegar a los batallones hacia los sectores donde arrecian los bombardeos.
Oferta de perdón e integración en las filas regulares
Una salida legal para quebrar la lealtad miliciana
Por otra parte, la estrategia del Ejecutivo yemení complementa la ofensiva armada con una ambiciosa maniobra política orientada a resquebrajar la cohesión de los rebeldes:
El líder del Consejo ofreció formalmente un indulto a todos aquellos combatientes de las milicias chiíes que opten por deponer el fusil y abandonar el bando insurrecto:
«Todo aquel que tome la iniciativa -a partir de este día- de abandonar las milicias terroristas hutíes y cesar en su lucha o colaboración con ellas, se acogerá a una amnistía general».
En consecuencia, el mandatario prometió regularizar administrativamente a los desertores para garantizarles un sueldo legal y asimilarlos formalmente dentro del escalafón militar institucional.
La batalla decisiva por el control de Saná
De igual manera, el gobierno legítimo busca revertir las secuelas de un conflicto prolongado que divide al país desde hace más de una década:
La recuperación de la capital Saná representaría un hito histórico para la administración central y permitiría restablecer el tráfico institucional y comercial en el corredor norte del país.
Por añadidura, el Estado Mayor planifica maniobras combinadas con el respaldo de socios regionales para cercar los principales bastiones de artillería rebelde.
Con información de EFE
