Consejo de Seguridad de la ONU respalda el derecho de Arabia Saudí a defenderse y exige a los hutíes frenar ataques contra el mar Rojo. Frente a la peligrosa intensificación del fuego cruzado y las amenazas directas contra las rutas marítimas más transitadas del planeta, los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas cerraron filas este viernes 25 de septiembre de 2026 en respaldo formal al derecho inalienable de Arabia Saudí a defender su soberanía territorial frente a las incursiones balísticas de los rebeldes hutíes.
El máximo órgano ejecutivo de la diplomacia mundial condenó de forma categórica la ofensiva de la milicia insurgente en territorio yemení, repudiando al mismo tiempo sus maniobras hostiles contra la libertad de navegación a través del mar Rojo y el estratégico paso del estrecho de Bab el-Mandeb.
Declaración conjunta de los quince y reclamos de legítima defensa
El embajador de Francia ante la ONU, Jérôme Bonafont, quien encabeza la presidencia rotativa del Consejo durante el mes de septiembre, leyó un comunicado unánime para advertir sobre las graves repercusiones del conflicto:
El diplomático remarcó la preocupación de la comunidad internacional por los daños directos sobre instalaciones energéticas y comunidades no beligerantes:
«Los Estados que forman el órgano reafirman el derecho inherente de Arabia Saudí a la legítima defensa y reiteran su apoyo al Gobierno de Yemen y su firme compromiso con la unidad, soberanía, independencia e integridad territorial del país».
En tal sentido, la condena internacional responde a las operaciones que el movimiento hutí, respaldado por Irán, ejecutó recientemente con enjambres de drones y misiles crucero dirigidos hacia la capital Riad y contra un complejo petroquímico de la corporación estatal Aramco ubicado en Yanbu, sobre la ribera del mar Rojo.
Asimismo, los mandos insurgentes justificaron sus ofensivas asegurando que las fuerzas de la coalición saudí descargaron previamente más de un millar de bombardeos sobre diferentes provincias de Yemen.
Aunado a esto, los delegados del Consejo exigieron al liderazgo rebelde paralizar de inmediato cualquier acto de provocación bélica que atente contra vidas civiles o bienes esenciales.
Crisis de desplazados y cumplimiento estricto del embargo
Alarma por más de 125.000 evacuados
Por otra parte, los representantes de las potencias globales mostraron profunda consternación ante el saldo luctuoso que arrojan las operaciones militares sobre la población vulnerable:
Las estadísticas que manejan las dependencias de socorro de la ONU registran un preocupante balance de civiles muertos, centenares de heridos y más de 125.000 ciudadanos desplazados forzosamente de sus hogares tan solo en lo que va del mes de septiembre.
En consecuencia, Bonafont alertó que prolongar estas hostilidades terminará por colapsar los escasos mecanismos de asistencia médica y alimentaria en el terreno:
«La continuación de esta escalada agravaría aún más la de por sí dramática situación humanitaria en Yemen y podría provocar un mayor desplazamiento de civiles».
Claramente, el embajador francés vinculó este peligro con las fricciones geopolíticas de mayor alcance que enfrentan a los ejércitos de Estados Unidos e Irán en el golfo Pérsico, un escenario que complica aún más las labores de pacificación.
Cerco al suministro militar y respeto al derecho internacional
De igual manera, los integrantes del órgano recordaron que la resolución sobre el embargo de armamento permanece en pleno vigor para toda la comunidad internacional:
Los países miembros formularon un enérgico llamamiento a todas las capitales del orbe para impedir que los insurgentes adquieran materiales bélicos, pertrechos balísticos o fondos financieros que permitan sostener los ataques.
Por añadidura, el plenario exhortó a todas las partes en pugna a honrar sus deberes humanitarios, garantizando en todo momento la protección integral de las brigadas de socorro desplegadas en el terreno.
Con información de EFE
