En una jornada histórica para el continente africano, el Sumo Pontífice presidió una ceremonia religiosa masiva ante más de 100,000 personas congregadas en el Mausoleo de John Garang. Durante su intervención, el Papa en el Sudán del Sur utilizó la metáfora de la sal y la luz para exhortar a los ciudadanos y líderes políticos a deponer las armas y superar los odios que han fracturado a la nación más joven del mundo. Esta visita, realizada en conjunto con líderes de las iglesias anglicana y presbiteriana, busca consolidar los frágiles acuerdos de paz y visibilizar la crisis humanitaria que afecta a millones de desplazados internos.
La atmósfera de la ceremonia estuvo marcada por cantos y danzas tradicionales, reflejando el anhelo de estabilidad de un pueblo golpeado por años de guerra civil. La presencia de el Papa en el Sudán del Sur representa un espaldarazo moral para las comunidades locales que enfrentan niveles críticos de pobreza e inseguridad alimentaria tras los conflictos armados. El Pontífice enfatizó que la reconciliación no es solo un objetivo político, sino un compromiso espiritual que requiere el perdón mutuo y la construcción de puentes entre las diferentes etnias que conforman el tejido social del país.
Al cierre de la misa, Francisco renovó su llamado a la comunidad internacional para que no aparte la mirada de esta región de África oriental. El impacto de la estancia de el Papa en el Sudán del Sur se medirá en la capacidad de los dirigentes locales para transformar las palabras de fe en acciones concretas de gobernabilidad y respeto a los derechos humanos. Con este último acto masivo, el Papa concluyó su peregrinación ecuménica de paz, dejando un mensaje de perseverancia para quienes trabajan en la reconstrucción de las instituciones y el tejido social sudanés.
Con información de EFE
