Valencia, 2 de febrero de 2026-. Denuncian el estado de los comedores escolares en el interior del país. El regreso a las aulas tras el receso de fin de año encontró a las escuelas con un problema común.
La alimentación escolar opera de forma limitada en ciudades y regiones.
Docentes y gremios alertan sobre fallas estructurales y escasez de insumos.
El Programa de Alimentación Escolar fue creado para garantizar al menos una comida diaria.
Sin embargo, hoy funciona a media marcha en gran parte del sistema público.
La crisis del Programa de Alimentación Escolar afecta la jornada escolar y el aprendizaje.
Insumos insuficientes y jornadas recortadas
Reportes de gremios educativos y un monitoreo de Crónica Uno confirman la situación.
En muchos planteles faltan proteínas y vegetales para un menú balanceado.
Esta carencia impide cubrir las necesidades nutricionales de niños y niñas.
Ante la escasez, las escuelas buscan alternativas para rendir los alimentos.
Algunas optan por despachar a los estudiantes antes del mediodía.
Esto reduce las horas de clase y afecta el proceso educativo.
Además, la carga alimentaria se traslada a los hogares.
Muchas familias enfrentan salarios bajos y altos costos de alimentos.
La crisis del Programa de Alimentación Escolar profundiza esta presión económica.
Discurso oficial y datos nutricionales
Frente a las denuncias, el Ministerio de Educación defiende el alcance del plan.
El 12 de enero, el ministro Héctor Rodríguez afirmó que dos millones de estudiantes reciben atención diaria.
Según la versión oficial, esto representa un aumento de 36 % frente al ciclo anterior.
No obstante, datos de Cáritas Venezuela muestran un panorama distinto.
Su boletín de agosto de 2025 indicó que 29,5 % de los niños evaluados presenta desnutrición aguda o riesgo.
Además, 59 % de los hogares analizados sufre privaciones en su dieta.
En los planteles, el personal denuncia raciones insuficientes. Aunque el programa contempla desayuno, merienda y almuerzo, no siempre se cumplen.
La brecha entre el discurso oficial y la realidad cotidiana es evidente.
Infraestructura deteriorada y menús limitados
A la escasez se suma la falta de comedores adecuados. Raquel Figueroa, del Colegio de Profesores de Venezuela, aportó una cifra clave.
Solo 20 % de las escuelas primarias cuenta con infraestructura formal de comedor.
En el resto, los alimentos se preparan en espacios improvisados.
Los estudiantes comen en sus pupitres, dentro del aula. Incluso planteles emblemáticos presentan este déficit.
Una fuente educativa señaló que carne, pollo y hortalizas “brillan por su ausencia”.
En Caracas, muchos menús se reducen a pasta con sardina o arepa sola. Esto genera rechazo y desmotivación entre los alumnos.
