Valencia, 29 de mayo de 2026-. Cubanos solo tienen electricidad tres horas al día. La crisis eléctrica golpea vida en Cuba con cortes que alcanzan hasta 20 horas diarias en algunas zonas. En La Habana, los ciudadanos reciben entre una y cuatro horas de servicio al día.
Según datos oficiales, la disponibilidad energética se ubica en 1.133 megavatios frente a una demanda de 2.700. Esto genera un déficit que supera los 2.000 megavatios en horas críticas.
El 16 de mayo, más del 50% del país quedó sin electricidad al mismo tiempo. La situación marca uno de los peores momentos energéticos recientes.
Ante esta realidad, muchas familias pasan gran parte del día fuera de sus hogares. Sin ventilación ni refrigeración, las calles se convierten en espacios de encuentro.
Cubanos solo tienen electricidad tres horas al día
La crisis eléctrica golpea vida en Cuba y obliga a los ciudadanos a improvisar soluciones. Cocinar de madrugada y almacenar agua se volvió parte de la rutina diaria.
Marylin Álvarez, residente en La Habana, explicó que debe aprovechar cada momento con electricidad. “Tengo que correr para preparar la comida”, comentó.
Su esposo fabricó una hornilla eléctrica casera y adaptó un televisor con piezas recicladas. Estas soluciones permiten sobrellevar los cortes constantes.
Otros ciudadanos optan por carbón cuando falla la electricidad. También crece la demanda de equipos recargables y plantas eléctricas.
Sin embargo, estos productos tienen costos elevados. Un ventilador puede costar 40 dólares y una estación de carga hasta 1.000 dólares.
Esto representa una barrera importante en un país donde los salarios mensuales son bajos. Muchos no pueden acceder a estas alternativas.
Impacto social y sanitario
La crisis eléctrica golpea vida en Cuba y afecta la salud y el bienestar de la población. Organismos internacionales han advertido sobre limitaciones en hospitales.
Más de 96.000 cirugías han sido aplazadas, incluyendo miles de procedimientos pediátricos. También se reportan retrasos en programas de vacunación.
Estudios recientes indican altos niveles de ansiedad y estrés en la población. Los jóvenes aparecen como uno de los grupos más afectados.
Expertos señalan que el problema tiene causas estructurales. Las termoeléctricas presentan fallas y requieren inversiones millonarias.
Se estima que la recuperación del sistema podría tomar entre tres y cinco años. Además, requeriría financiamiento de hasta 8.000 millones de dólares.
