Valencia, 29 de diciembre de 2025-. Conoce lo que pasa con las iglesias abandonadas en Alemania. La secularización de iglesias en Alemania se acelera ante la caída de feligreses y cambios en la práctica religiosa. La iglesia de Santa Ana en Gildehaus celebró su última misa este domingo. A partir de ahora, el edificio dejará de ser un lugar de culto.
Durante el servicio, los feligreses retiraron pequeñas reliquias del altar, un acto simbólico que marca la transición hacia un uso secular. El sacerdote Hubertus Goldbeck calificó la situación de “conmovedora” y expresó su tristeza por la pérdida del espacio religioso.
Conoce lo que pasa con las iglesias abandonadas en Alemania
La disminución de fieles impulsa el cierre de iglesias en todo el país. En 2024, las dos principales confesiones cristianas perdieron más de un millón de miembros. Actualmente, solo alrededor del 45 % de los alemanes pertenece a la Iglesia Católica o a la Iglesia Evangélica.
Entre 2000 y 2024, la Conferencia Episcopal Alemana reportó 611 iglesias cerradas, mientras que la Iglesia Evangélica estima entre 300 y 350 templos fuera de servicio. La tendencia refleja la necesidad de adaptar los espacios a la nueva realidad religiosa y social.
Nuevos usos para antiguos templos
Los edificios religiosos se venden, se transforman o se reutilizan con fines culturales, comerciales o residenciales. En Jülich, por ejemplo, una iglesia católica alberga un centro de bicicletas. En Wettringen y Kleve, templos se han convertido en instalaciones deportivas y de boxeo.
Monasterios enteros se transforman en hoteles, y en ciudades como Berlín y Colonia, iglesias desacralizadas se convierten en apartamentos o clínicas. Alexandra Schröder vive en un edificio que anteriormente era la iglesia protestante de San Lucas, donde los elementos originales se conservan como patrimonio histórico.
Historiadores y académicos destacan que estas adaptaciones permiten que los edificios continúen siendo parte de la comunidad. Klaus-Martin Bresgott, de la EKD, explica que las iglesias pueden servir a la sociedad incluso fuera de su función religiosa, creando espacios culturales y comunitarios.
